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Integrar el sistema de salud: una discusión que Panamá pospuso

Integrar el sistema de salud: una discusión que Panamá pospuso
Logos de la CSS y el Minsa

Hace casi dos décadas —y con un atraso de al menos 30 años— en Panamá ya reflexionábamos sobre la necesidad de poner en práctica, a escala nacional, un sistema integrado de salud que beneficiara a toda la población. Esa preocupación quedó plasmada en un artículo de opinión de mi autoría, publicado en La Prensa el 27 de mayo de 2008, titulado La fusión MINSA-CSS.

En ese texto analizaba las características propias de cada una de las instituciones que se pretendía integrar y advertía que dichas particularidades debían ser consideradas cuidadosamente para que el proceso tuviera éxito. No se trataba de una observación menor: la experiencia demuestra que menos del 50% de las fusiones —incluso en el ámbito empresarial— logran los resultados esperados cuando no se planifican con rigor técnico e institucional.

Planteaba que para lograr que la unión alcanzara su cometido era necesario elaborar un plan de trabajo que incluyera la visión de futuro y la estrategia para enfrentarla; demostrar liderazgo y compromiso de las partes; ofrecer un valor agregado; definir resultados inmediatos esperables y un plan de comunicación que incluyera la forma en que se realizaría, así como la gestión de riesgos.

Al integrar dos sistemas de salud, se busca sinergia: el surgimiento de una nueva institución que brinde mayores y mejores planes de beneficios en salud, incluyendo una cobertura integral que abarque desde la prevención de enfermedades hasta la rehabilitación del enfermo, y que derive en el logro de una salud global en una mayoría significativa de los habitantes del país.

En una nueva publicación de La Prensa del 8 de diciembre de 2025, bajo la firma de la periodista Aleida Samaniego, titulada ‘ABC de la integración MINSA–CSS: lo que cambia, quién la dirige y por qué se impulsa’, se manifiesta que la integración MINSA-CSS está en proceso, con metas claras de eficiencia y equidad en la salud pública panameña, y que su éxito dependerá de la transparencia, la gestión equilibrada de recursos y la supervisión constante, así como de la participación activa de los actores involucrados, para garantizar que los beneficios lleguen efectivamente a toda la población.

Quienes dirigen el proceso deben tener presente que la transparencia se logra mediante una comunicación clara y proactiva, abordando problemas e ideas nuevas tan pronto como surjan; manteniendo expectativas definidas; centralizando fuentes de verdad; utilizando herramientas adecuadas; fomentando una cultura de confianza y vulnerabilidad, además de honestidad y claridad.

Para lograr una gestión equilibrada de recursos se requiere planificación integral; gestión de recursos y tareas; control y seguimiento continuo; gestión de riesgos para mantener el equilibrio de la triple restricción (alcance, costos y tiempo); comunicación constante; y la creación de un ambiente seguro basado en la confianza, el respeto y la empatía, apoyándose en métodos participativos, empoderamiento, incentivos, equilibrio de tareas, adaptabilidad y evaluación continua.

El tercer elemento para lograr el éxito corresponde a la supervisión constante, que se realiza mediante el monitoreo, medición y control del progreso del proyecto, para asegurar el cumplimiento de objetivos, cronograma y presupuesto, identificando desviaciones y tomando acciones correctivas a tiempo. Ello implica visibilidad diaria, comunicación efectiva y gestión proactiva de riesgos para garantizar la calidad y el éxito final.

En el artículo en cuestión se señala que la integración dependerá de cómo se implementen las medidas, del equilibrio entre eficiencia y protección de los cotizantes, y del seguimiento constante para que los beneficios lleguen efectivamente a toda la población.

Me permito agregar que el éxito, a partir de la fase actual del proyecto y con las tareas pendientes, dependerá de una comunicación buena y constante con todos los grupos de interés, en especial con la comunidad en general, principal beneficiaria del proyecto. Esto implica transmitir avances y dificultades del plan, con la participación destacada de personal de planificación, profesionales de la comunicación y los líderes del proyecto. Acciones como estas ayudarán en gran medida a ganar la confianza de la comunidad y, por consiguiente, su apoyo.

Una comunidad —colaboradores, usuarios y población general— instruida, enterada y consciente del valor de la propuesta tiende a colaborar y apoyar.

El autor es médico.


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