Panamá, como país, cuenta con un estimado de más de 1.6 millones de hectáreas destinadas a la producción de rubros agrícolas y pecuarios destinados a la seguridad alimentaria de los habitantes del país. La mayor parte de los materiales genéticos de plantas cultivadas como animales de cría de los cuales disponemos en la actualidad provienen de investigaciones agropecuarias que se vienen desarrollando desde hace décadas, que pasaron de evaluaciones a nivel experimental a producciones comerciales. Estas investigaciones fueron orientadas a obtener materiales genéticos con alta productividad y mayor tolerancia a problemas fitosanitarios y zoosanitarios, respectivamente.
Las investigaciones agropecuarias a nivel mundial tuvieron una tendencia durante mucho tiempo asociada a la revolución verde del siglo pasado (basada en el uso de paquetes tecnológicos que incluían semillas, fertilizantes y pesticidas químicos) que pasó en la actualidad hacia una tendencia asociada a una transición agroecológica que en la actualidad continúa en la búsqueda de herramientas alternativas para la producción agropecuaria.
Esta transición agroecológica busca conocer a profundidad la biología y ecología de todo aquello que rodea e integra los agroecosistemas actuales de producción, a través de la generación de conocimiento apoyado en elementos tan esenciales como sostenibilidad, resiliencia, regeneración, productividad y biodiversidad, que impacte en beneficio de los pequeños, medianos y grandes productores agropecuarios de Panamá.
Los principales factores que afectan nuestro sector agropecuario actual incluyen, entre otros factores, los asociados a productividad, aspectos fitosanitarios, elevados costos de producción, degradación ambiental, disponibilidad de recursos hídricos, suelos degradados, adaptación de nuevas tecnologías y un impacto directo asociado al cambio climático, que es de carácter prioritario resolver para el futuro de nuestro sector productivo.
La investigación agropecuaria es impulsada en Panamá por actores claves como son investigadores agrícolas, profesores, técnicos agrícolas, productores, empresarios y otros actores ubicados dentro de universidades, institutos de investigación, asociaciones de interés público (AIP), Senacyt (Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación) y empresas privadas involucradas con los intereses del sector agropecuario de Panamá. Dentro de esta colaboración para el desarrollo de la investigación agropecuaria en Panamá, también intervienen organismos internacionales de la talla de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), OIEA (Organismo Internacional de Energía Atómica), Fontagro (Fondo Regional de Tecnología Agropecuaria), Agrosavia (Corporación colombiana de investigación agropecuaria), Embrapa (Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria), entre otros, interesados en el bienestar mundial en aspectos agropecuarios y seguridad alimentaria.
Los retos a futuro dentro de la investigación agropecuaria incluyen integrar herramientas como lo son la agricultura de precisión, la inteligencia artificial, nuevos bioinsumos, gestión integrada de plagas, estudio de las variables agroclimáticas, agrobiotecnología, entre otras tantas, con la convicción de que la humanidad tenga alimentos, pero sin degradar el medioambiente y su biodiversidad.
Al final, todo el esfuerzo de décadas en investigación agropecuaria constituye un legado de generaciones, que se ve reflejado en los platos de los panameños que consumen hortalizas, cucurbitáceas, frutales, granos, raíces, tubérculos, carne, huevos, quesos y otros alimentos producidos por nuestros productores agropecuarios, que son importantes para la seguridad alimentaria de la población en Panamá.
El autor es profesor especial de la Universidad de Panamá.


