PENSIONES

Un jubilado disidente

Me he enterado por algunas noticias que los líderes del movimiento de jubilados de la tercera edad, que le exigen al gobierno el aumento de sus emolumentos, han resentido de Eladio Fernández quien hace algún tiempo fue un sólido militante en esa misma causa y se le debe reconocer el enfrentamiento que entonces tuvo con la fuerza pública en distintas manifestaciones.

A lo que voy es que los actuales dirigentes, desde hace meses, están en las calles y avenidas exigiendo el aumento de sus jubilaciones y el presidente Varela busca distintos subterfugios, alegando pretextos legales de que no puede localizar la partida para darle cumplimiento al derecho que exigen.

Naturalmente, dentro de mi sensibilidad social, que siempre salgo en defensa de los humildes, me parece que se está evadiendo la solicitud de estos dirigentes de la tercera edad, mientras el gobierno en sus distintos altos funcionarios derrochan mucho dinero y el propio presidente en decenas de viajes al exterior, en algunos de los cuales pudo ser representado por embajadores, y en otros reconozco que la presencia del mandatario era necesaria. En el ocaso de este régimen realmente impopular debo decir que ha faltado una política de austeridad, y traigo a mi memoria el único estadista después del Dr. Belisario Porras, Juan Demóstenes Arosemena fue otro que incluyo como ejemplo de mandatario, me refiero a Don Ernesto de La Guardia Junior, en el periodo 1956-1960, que manejó con certera austeridad la cosa pública. Como he dicho antes, fui funcionario en aquella época al lado del Dr. Diógenes De La Rosa, quien era consejero y secretario ejecutivo del consejo de economía . Diógenes con notaria modestia viajaba a su despacho en un modesto Chevrolet de segunda mano. El secretario privado del presidente igualmente utilizaba autos de bajo costo y dentro del palacio presidencial no existía la alta burocracia.

Ojalá, antes de que fenezca el actual gobierno, se le haga justicia a los jubilados y el señor Eladio Fernández quien tiene sus méritos que se ganó en el pasado, se empeñe con impulso patriótico en darle su apoyo a los rebeldes que siguen en las calles. Debo agregar que la visita del papa Francisco fue provechosa para todos los católicos, no solo por la fe en su santidad, sino que a su regreso al Vaticano haya quedado debidamente percatado de algunas injusticias sociales en este país, particularmente contra los más pobres.

Nada tengo en lo personal contra el presidente de la República, y a lo largo de su gobierno siempre le he hecho críticas respetuosas por su alta investidura, pero sería suficiente que las enseñanzas que recibió en un colegio católico, le toque el corazón ya en el ocaso de su administración.

El autor es abogado y periodista.

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