REALIDAD SOCIAL

Sin justicia plena, no hay paz

Siendo eficientes-auténticos-éticos: tendremos paz. Enseñanzas de la entrevista que a un distinguido panameño, abogado auténtico e historiador, le realizara otro distinguido abogado, sobre temas de actualidad. Aprendí o recordé y confirmé las bases de tres impactantes temas.

El primero fue la corta edad de Panamá, apenas 114 años como república independiente que, con la débil herencia cultural, ha forjado la materia prima que no ha madurado; es endeble, permisiva, débil en educación, aceptando costumbres ilógicas, donde germina el juega vivo, la intolerancia, la falta de higiene (manejo de la basura), el irrespeto a los valores y derechos humanos.

La pobre observancia  de las normas y leyes existentes fácilmente tolera la corrupción, lo que nos hace una democracia débil. “La voz del pueblo debe ser escuchada” sin ser maquillada por allegados al gobierno de turno o de su círculo cero.

Florece así la clase política nefasta e inmoral en porcentaje sustancial, procurando intereses y negocios personales y que junto con tres o cuatro familias poderosas nos gobiernan; solo hablan de crecimiento económico y sin embargo, este no llega a cubrir necesidades básicas de todos los panameños: somos el segundo país de mayor diferencia en la  repartición de la riqueza en la región.

Para lograr vivir en paz, todos  en una campaña de evangelización educativa básica, debemos luchar y corregir esta cultura del juega vivo, la falta de tolerancia,  irrespeto a derechos humanos y la influencia indebida económica de estos grandes consorcios.

El segundo fue “el sistema político presidencialista” colapsó. La clase política mercantilista y familias poderosas secuestran al presidente con la influencia indebida por aportes económicos;  no permiten la separación de poderes, solo meganegocios (sobreprecios y sobrecostos), fuentes de dinero fácil con los recursos nuestros.

En este tema es imperativo que la nueva generación de millenials y centennials juegue su rol y junto con el resto de nosotros luchemos por elegir panameños auténticos, honestos y éticos y lograr la paz.

Los jóvenes -más de 300 mil votantes- son el presente del país, y actuando junto a muchos otros buenos panameños, lograríamos revertir crisis de institucionalidad y sus marañas de encubrimiento.

Apostemos a la no reelección de ningún funcionario y a la búsqueda de panameños auténticos, éticos y honestos, que vean en la política un servicio y no un negocio, triste y nefasta realidad en el país, en donde hay ausencia de  transparencia; solo corrupción e impunidad.

El tercer tema es el monto de un show mediático Vapaci o los cuatro palacios, en relación con el escándalo de Odebrecht y las delaciones premiadas, y que los  flagelos de corrupción e  impunidad continúen selectivamente. Situación similar a un exitoso filme ruso de conspiración por la KGB contra Stalin, llamado KBaAPaTHar Ocb en ruso o “eje cuadrado” para lograr desaparecer evidencias y documentos y evitar así ser castigados.

Existe un porcentaje elevado de ciudadanos deseosos de tener un país con justicia real y en paz, recordando las palabras de un jefe de la Iglesia, “Panamá, país bendecido por Dios”, pero muchos de los habitantes políticos criollos actuales y empresarios” van a acabarlo.

Solicito a familias y consorcios poderosos del país que por favor, no más aportes o adelantos de campaña para lograr influencia indebida; no patrocinen la nefasta y mezquina clase política actual, que Panamá necesita reemplazar: “ustedes no necesitan de esto”; sus empresas son lícitas y robustas. Antes de acumular más riquezas debieran ayudar a disminuir la diferencia de repartición de estas para propiciar una vida en comunión y en paz en nuestro país.

Evitemos estas malignas entregas preelectorales que los políticos eufemísticamente llaman donaciones y no son otra cosa que coimas o pagos por adelantado para sus bolsillos.

Respetadas familias, sigan ejemplos filantrópicos “que volando vienen desde el cielo”, y ayuden con dichas sumas de dinero para que la desigualdad social (educación, salud y alimentación) se minimice y no suceda implosión social como en Cuba o Venezuela.

Ciudadanos auténticos, familias poderosas, políticos honestos y éticos, luchemos por revertir la gran diferencia o inequidad social existente, crisis educativa, salud, agua, seguridad, vivienda, y producción alimentaria, etc.

Cambiemos esta forma de gobierno, ineficaz, de improvisación, mediocridad y meganegocios, acabando con la clase política mezquina y deshonesta, por políticos auténticos y honestos.

No hay institucionalidad, transparencia, confianza, ni credibilidad.

El autor es médico jubilado


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