La pérdida auditiva es un importante factor de riesgo modificable de demencia. Una creciente evidencia sugiere que las prótesis auditivas podrían ser un tratamiento mínimamente invasivo para mitigar el impacto potencial de la pérdida de audición en la demencia.
En el mes de julio fui participante en la conferencia internacional de la Asociación de Alzheimer (AAIC), donde fueron compartidos descubrimientos de investigación enfocada en la enfermedad de alzheimer y otras demencias. Tal fue el caso de un estudio del UK Biobank (Biobanco del Reino Unido; Yu et al.), uno de los mayores estudios longitudinales en curso sobre la salud humana, que examinó la asociación entre el estado auditivo y la función cognitiva, la estructura cerebral y la neuropatología del alzheimer.
La discapacidad auditiva se asoció con un mayor riesgo de alzheimer durante 11 años de seguimiento, con volúmenes cerebrales más bajos en más de cinco estructuras esenciales para las funciones cognitivas, y con niveles más altos de proteína tau en el líquido cefalorraquídeo, uno de los indicios de la neuropatología de alzheimer.
Por otra parte, un modo de prevención con base en la evidencia proviene de un estudio publicado en la revista The Lancet (Lin et al. 2023), que presentó los resultados de un ensayo controlado aleatorio, centrado en el efecto de intervenciones auditivas (asesoramiento audiológico y provisión de prótesis auditivas) en la función cognitiva. A los tres años de seguimiento, en los participantes que tenían un mayor riesgo de deterioro cognitivo, la intervención auditiva se asoció con una reducción del 48% en el cambio cognitivo en comparación con el grupo control. Es decir, las personas más desfavorecidas son las que más necesitan estas intervenciones auditivas y obtendrían el mayor beneficio.
Sin embargo, siguen sin estar claros los mecanismos de la asociación entre la pérdida auditiva, el deterioro cognitivo y la demencia, y quedan muchas preguntas sin respuesta. Por un lado, aún no está claro si la discapacidad auditiva es una causa, consecuencia o marcador de demencia, o si la discapacidad auditiva cataliza otros procesos y promueve la demencia.
Nunca es demasiado temprano ni demasiado tarde en el curso de la vida para la prevención de la demencia. Aunque los cambios conductuales son difíciles, todas las personas tenemos un enorme potencial para envejecer con salud.
La autora es investigadora científica en el Centro de Neurociencias del INDICASAT AIP e integrante de Ciencia en Panamá
