Todos los días, cientos de miles de panameños pasan horas en el tráfico. Recorridos cortos, se han convertido en eternos. Recorridos largos son odiseas. Si no se hace lo correcto, esto solo va a empeorar, ya que la población aumenta y también la cantidad de carros en la calle. Este tiempo no lo recuperan las personas y es tiempo que se puede utilizar para estar con la familia, ejercitando o descansando.
La mejor forma de aliviar el tráfico siempre ha sido evidente: reducir la cantidad de vehículos en la calle. Pero para ello, es importante crear alternativas de transporte para la ciudadanía. El metro es parte de una buena solución, pero todavía faltan más líneas y más paradas cerca de las casas de las personas. También hay que mejorar el transporte público en los buses, tener más paradas, horarios, vías directas y su seguridad. Otra alternativa económica y saludable que en Panamá se prioriza poco, pero que ha tenido resultados sumamente positivos en aliviar el tráfico en otros países, ha sido el impulso de la bicicleta como medio de transporte.
Lastimosamente, las calles del país son un peligro para los ciclistas. Hay pocas ciclovías, existen pocos lugares para estacionar las bicicletas, hay poca educación vial y hay mucha ignorancia en cuanto al trato a los ciclistas. Los ciclistas corren peligro en sus bicicletas, ya sea que la usan para ir a trabajar o para ejercitarse. Sin embargo, las bicicletas son una herramienta fundamental para la salud física y mental, aliviar el tráfico vehicular, la protección y conservación del medio ambiente y la reducción del presupuesto del Estado (al tener menos carros, se dañan menos las calles).
Recorrer desde la Plaza 5 de Mayo hasta Betania son menos de 10 kilómetros. Hoy, en la hora pico, en carro, puede tomar hasta dos horas en tráfico. Si bien es una distancia relativamente corta y en bicicleta puede tomar menos tiempo que en carro y en metro, no existe hoy la infraestructura para que el ciudadano pueda llegar de manera segura. Con dicha infraestructura, se pudiese hacer el recorrido en aproximadamente 45 minutos. La responsabilidad de construir esta infraestructura recae principalmente en el Estado, por medio del Ministerio de Obras Públicas, las alcaldías y las juntas comunales.
Si bien la infraestructura adecuada es fundamental, también es importante eliminar las barreras burocráticas que obstaculizan su uso. Estas barreras, como la obligación de tener placas o licencias para bicicletas, pueden desincentivar a las personas a utilizar este medio de transporte sostenible. Hay que crear un entorno propicio para que más personas opten por la bicicleta como una alternativa viable, promover la accesibilidad y democratización del ciclismo, y ayudar a crear una cultura de movilidad sostenible.
La nueva Ley 235 elimina restricciones burocráticas innecesarias que limitaban el uso de las bicicletas en la vía pública en Panamá y también contribuye a la generación de una cultura ciclista más segura en Panamá. Por ejemplo, elimina el requisito de que las bicicletas tengan placas, de tener licencia de conducir para montar bicicleta y establece una distancia de 1.5 metros para rebasar al ciclista, entre otras cosas.
El sábado 3 de junio, día mundial de la bicicleta, es importante no sólo reconocer que hay mucho por hacer en materia de ciclismo, infraestructura y cultura vial en Panamá, sino también imaginar el país que queremos. Mejorar el transporte público y las alternativas de transporte como la bicicleta es fundamental para reducir el tráfico vehicular, crear ciudades más accesibles y reducir las emisiones de carbono. Tenemos que invertir en transporte sostenible para todos.
Merecemos una ciudad saludable en donde estemos más tiempo siguiendo nuestros sueños y menos tiempos sentados en un carro.
El autor es diputado
