Recientemente, La Estrella de Panamá publicó un artículo que advierte sobre la exposición de la ciudad de Panamá y el Canal a fallas geológicas activas, basándose en estudios paleosísmicos. Coincidimos plenamente en el diagnóstico: la vulnerabilidad de nuestras edificaciones es una preocupación real. Sin embargo, es necesario aclarar algunos aspectos técnicos sobre la metodología utilizada para cuantificar la amenaza sísmica.
Los estudios paleosísmicos son insuficientes
Los estudios mencionados, realizados en el área del Canal, se sustentaron en trincheras de apenas entre 2 y 3 metros de profundidad, realizadas sobre sedimentos superficiales, sin alcanzar el lecho rocoso ubicado a 15 metros. Como profesional que participó en dichos estudios, puedo afirmar que esta limitación impidió una caracterización precisa del sustrato rocoso, que es el verdadero basamento que controla la propagación de las ondas sísmicas.
Precisamente para superar estas limitaciones, durante las excavaciones para la ampliación del Canal de Panamá, un equipo de profesionales, del que formé parte, realizó estudios que sí alcanzaron la roca a 15 metros de profundidad. Estos estudios, publicados en 2018, demostraron que las conclusiones de los estudios paleosísmicos previos fallaron al predecir las condiciones reales del terreno y su comportamiento sísmico. La paleosismología puede ser útil como herramienta auxiliar, pero no como base principal para elaborar un mapa de amenaza sísmica.
El estándar internacional es el método probabilístico
La comunidad científica internacional y países vecinos como Costa Rica y Colombia han adoptado el método probabilístico, que integra la sismicidad histórica, instrumental y la geología. Su superioridad radica en que no se basa en un único evento pasado, sino en una evaluación estadística de todos los escenarios posibles.
Panamá ya cuenta con su catálogo sísmico, con más de 100 años de registros instrumentales y más de 500 años de registros históricos, procesado por expertos del Politécnico de Madrid y del Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá. Es decir, tenemos los datos para aplicar el método probabilístico.
El desafío es político, no científico
Como bien apunta el ingeniero Ricardo Carrillo, Panamá tiene el talento y la capacidad para liderar esta iniciativa. El desafío es de voluntad política. Instamos a las autoridades (Senacyt, JTIA y SPIA) a respaldar la actualización del mapa de amenaza sísmica mediante metodologías modernas.
Panamá, históricamente a la vanguardia en ingeniería, es hoy uno de los pocos países de América que carece de un mapa de amenaza sísmica debidamente sustentado y respaldado por un informe técnico consolidado. Esta deficiencia debe superarse con urgencia.
No se trata de un ejercicio académico, sino de una inversión estratégica para la protección de vidas y la resiliencia de nuestra infraestructura. La historia sísmica de Panamá nos alerta; la ciencia nos ofrece las herramientas. Solo falta la decisión de usarlas.
El autor es ingeniero geólogo con más de 40 años de experiencia en el desarrollo de proyectos hidroeléctricos (ex-IRHE) y en los estudios geológicos y la construcción de la Ampliación del Canal de Panamá (ACP).


