Estados Unidos

La correa dorada del Big Don

La economía de Estados Unidos (USA) es muy fuerte por su poderío militar. La estrategia militar de USA está principalmente fundamentada en que la marina estadounidense controla todos los océanos del mundo. Hasta hoy esto quiere decir que USA puede invadir otros países más no puede ser invadido, también que controla el comercio internacional. Es la potencia marítima por excelencia y sus principales rivales del siglo XX destacaron por su fracasada apuesta en materia naval.

Hoy es la República Popular China quien trata de dominar los mares mediante un ambicioso programa de construcción naval y una tímida apertura de bases en el extranjero. En octubre de 2020, la flota china se convirtió en la más grande del mundo, con unos 350 buques de guerra y submarinos, incluidos más de 130 grandes navíos de superficie y eso sin contar con los pesqueros de arrastre que abundan en el Océano Pacífico.

En nuestro mundo hay cinco dominios permanentes para la geopolítica: la tierra, los mares, el aire, el espacio sideral y, el ciberespacio, ligado a las telecomunicaciones y sus infraestructuras como puertos y electricidad. El poder de la sociedad se acumula principalmente en cinco agrupaciones donde se acumula el grueso de la población junto a su vida económica, política y militar. De esas cinco agrupaciones, sólo hay tres que están realmente desarrolladas y de las que pueden surgir potencias mundiales, que son: el norte de América, el núcleo Euro-Mediterráneo y el Indopacífico.

La línea imaginaria que une a estas cinco agrupaciones es el «cinturón dorado» (acuñada por el experto en geopolítica Yago Rodríguez, propietario de The Political Room). La correa dorada no sería más que una serie de rutas navales, terrestres y aéreas por las que fluyen las aerolíneas y las fuerzas aéreas, las marinas mercantes y las marinas de guerra, el transporte terrestre y los ejércitos de tierra, los ductos de gas y petróleo y los cables de internet, en conclusión, las coronarías del corazón del mundo. Quien posea más influencia económica o «trampas de deuda» sobre el la correa dorada obtendrá las cartas ganadoras en la geopolítica en tiempos de paz y en tiempo de guerra.

El cinturón dorado posee seis puntos críticos: el estrecho de Gibraltar, el canal de Suez, el estrecho de Bab el Mandeb, el estrecho de Ormuz, el estrecho de Malaca y nuestro canal de Panamá. Por su parte, la iniciativa china de la Ruta de la Seda es lo más parecido que existe a un intento por obtener la hegemonía económica en la correa dorada: una ruta logística continua que recorre Eurasia por tierra y, sobre todo, por mar. Esta iniciativa proporciona influencia, riqueza y control a Pekín, y Donald Trump lo sabe.

Actualmente USA y China están en una guerra tecnológica y económica y temen que sea cuestión de tiempo una guerra convencional y de alta intensidad, porque históricamente cada potencia dominante ha realizado todos los esfuerzos posibles para mantener su permanencia. La correa dorada será custodiada durante los 4 próximos años por Donald Trump; y todos sabemos que a Erika Mouynes la renunciaron durante la administración pasada antes de la firma de la adherencia de China Popular al pacto de neutralidad del Canal mientras se renovaban muchos contratos leoninos con el Dragón Asiático. Si bien es cierto el proceso inició con el ex presidente Varela, con cada nuevo gobierno se firmaron más “adendas” a cada infraestructura previamente licitada.

¿Porque el Big Don insiste tanto en Panamá? Muy probablemente la aristocracia comercial y empresarial panameña en trabajo conjunto con los sindicalistas de la vida digna, socios permanentes del partido comunista de China Popular y miembros del establishment político de Panamá han silenciado y coaccionado a la contrainteligencia nacional para negocios insostenibles con el dragón asiático.

¿Qué sabe Marco Rubio y por qué viene? los Estados modernos cuentan con empresas insignia que tratan de liderar el sector de los cables submarinos y puertos, y es indudable que en las más altas esferas de poder de esas empresas imitan el reparto de poder internacional, con Estados Unidos liderando el sector seguido por las compañías estatales del Partido Comunista de China (PCCh).

¿Qué sabe la contrainteligencia panameña? A menudo las rutas navales y los cables submarinos que llevan las transferencias de dinero, internet y comunicaciones se solapan como es el caso en Panamá. Casi todos los estrechos de internet están custodiados por países poderosos que a menudo cuentan con aliados y socios que garantizan seguridad. Por lo general las empresas, -los actores privados o público privado- no operan de una manera «asocial», sino que tienden a ser parte de la grupalización que induce la civilización a la que pertenecen, por ello toda empresa tiene una bandera y constituye un activo en posesión de uno u otro actor geopolítico.

La cúpula jerárquica de las empresas está dominada por una nacionalidad o miembros de una misma comunidad de valores (democracias vs autocracias). Al mismo tiempo, la flexibilidad de las empresas para operar como actores económicos -pero también políticos- hace deseable el desarrollo de empresas insignia con las que avanzar «las operaciones geoeconómicas» del país; por ejemplo, construyendo puertos donde pasan los cables submarinos o estableciendo minería a cielo abierto para usar barcos pesqueros de arrastre de señuelos cerca de los cables que comunican el atlántico norteamericano con el Canal de Panamá.

La participación de empresas de capital extranjero merece una atención especial en nuestra política panameña. Sun Tzu dice: “la guerra es de vital importancia para el Estado; es el dominio de la vida o de la muerte, el camino hacia la supervivencia o la pérdida del Imperio: es forzoso manejarla bien. Es importante verificar los contratos de empresas multinacionales en el marco de nuestra soberanía con puertos, electricidad, máquinas de hemodiálisis, software e insumos quirúrgicos del seguro social.

Ojalá que, en las actuales reformas a la ley del seguro social, las cuotas obrero-patronales (aunque sean mil millones de dólares, «el 10% que quieren manejar») de los funcionarios públicos especuladas por las administradoras de fondos de pensiones privadas de Panamá no queden en los bancos de capitalización bursátil de la República Popular de China y quedemos condicionados a votos en el Consejo de seguridad de la ONU.

El autor es médico sub especialista.


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