En Panamá, nos enfrentamos a una situación crítica de abastecimiento de agua que está teniendo un impacto devastador en múltiples aspectos de nuestra sociedad. Los medios de comunicación nos han informado que la falta de agua para el Canal de Panamá está costando a nuestra economía la impresionante suma de $17 millones al mes, lo que equivale a $200 millones al año. Lo más preocupante es que no sabemos cuánto tiempo durará esta situación.
Una de las instituciones públicas que ha demostrado un manejo deficiente durante los últimos 50 años es el Idaan. Sorprendentemente, ningún partido político ha tenido la valentía de reestructurar o privatizar esta institución para mejorar su eficiencia y gestión.
Es inaceptable que en áreas como Costa del Este, Coco del Mar, Paitilla y Marbella existan apartamentos y casas con tres o cuatro habitaciones que pagan solo $10 o $20 por agua al mes.
Esto subraya la necesidad urgente de estratificar el uso del agua, es decir, implementar un sistema de tarifas basado en la clase social de cada comunidad. Esto nos motivaría a ser más conscientes del cuidado del agua, ya que a menudo dejamos de hacer reparaciones en nuestros hogares porque consideramos que es más barato desperdiciar agua que arreglar una fuga.
El problema del agua se agrava aún más debido a las fugas en el sistema de distribución, la falta de mantenimiento adecuado y la ausencia de medidores, además de la mala gestión de cobros por parte del Idaan.
Sin embargo, debemos recordar que Panamá cuenta con numerosas fuentes de agua en su hermoso territorio. Debemos tomar medidas para preservar y utilizar responsablemente estas fuentes, aprovechando la tecnología de vanguardia para garantizar que el agua siempre sea considerada un tesoro nacional.
Es crucial que el Canal de Panamá, las comunidades más necesitadas y todos los pueblos de nuestro país tengan acceso al agua de manera equitativa. Con las elecciones en el horizonte, debemos centrarnos en las propuestas que los partidos políticos y candidatos ofrecen para abordar este grave problema que enfrentamos.
Además, si no resolvemos la crisis del agua, podríamos estar incentivando a las navieras y otros países a construir alternativas al Canal de Panamá en diferentes regiones. Debemos concentrarnos en encontrar soluciones para nuestra verdadera mina de oro y cobre, que no es otra que el agua.
Es responsabilidad del Canal de Panamá y del Idaan elaborar planes y tomar medidas para garantizar un suministro de agua adecuado para el Canal y todo el país durante al menos los próximos 50 años.
Unidos podemos superar esta crisis y asegurarnos de que el agua, nuestro recurso más valioso, esté disponible para todos los panameños.
El autor es ciudadano
