El número de personas mayores en Panamá está aumentando y muchas viven y trabajan más años que nunca. Se espera que el porcentaje de personas mayores de 60 años aumente su participación en la población del 13% en 2023 al 16% en 2030.
A nivel mundial, el gupo de personas de 60 años o más está creciendo cinco veces más rápido que la población en su conjunto. La esperanza de vida mundial se ha duplicado desde 1900 y las estimaciones apuntan a que los niños nacidos en el siglo XXI ahora tienen buenas posibilidades de superar los 100 años.
Sin embargo, la forma en que estamos envejeciendo hoy es diferente, por lo que es fundamental abordar el tema a través de un pensamiento crítico sobre los retos que enfrentan las personas más longevas que viven entre nosotros. La población mayor de 60 años de edad no es un grupo homogéneo, toda vez que dentro de ella existe una gran diversidad. Lo que estamos viendo como resultado de esta diversidad es un amplio abanico de perspectivas sobre cómo se ve el envejecimiento hoy en día.
Prácticamente todos los aspectos de nuestras vidas se verán afectados por nuestra creciente longevidad. A medida que las personas disfruten de una vida más larga, debemos repensar nuestras trayectorias educativas, profesionales y de jubilación. Mientras tanto, las empresas tendrán que reconsiderar cómo reclutan, retienen y gestionan a sus empleados.
El envejecimiento poblacional apunta a que las empresas e instituciones del país actualmente cuentan con una fuerza laboral que abarca cinco generaciones. En ese sentido, la investigación enfocada en la productividad empresarial ha demostrado que las empresas que han podido prosperar, especialmente en los últimos años después de la pandemia, son aquellas que aprovechan tanto la diversidad de edades de su fuerza laboral como los puntos en común entre las generaciones.
Reconocer y aprovechar la diversidad generacional tiene implicaciones para el lugar de trabajo. Por ejemplo, con los años, los equipos con edades diversas serán más comunes y eso es bueno por muchas razones. Investigaciones realizadas por organizaciones como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico y el Foro Económico Mundial indican que los equipos multigeneracionales se desempeñan mejor y crean fuentes de talento más sólidas.
Pero, ¿cuántas empresas tienen una política de diversidad, equidad e inclusión que incluya la edad?
Según la Organización Mundial de la Salud, más del 50% de las personas en todo el mundo han experimentado situaciones o actitudes discriminatorias por edad. Por tanto, si poco o nada abordamos la discriminación por edad en el ámbito laboral, es poco probable que encontremos formas productivas de erradicarla.
Para comprender que la edad, la sabiduría y la longevidad conllevan un valor significativo, será necesario realizar un cambio radical de paradigma sociocultural. La evidencia científica puede convertirse en un elemento esencial para lograr este cambio.
Abrir la mente hacia una mejor comprensión de las personas mayores puede ser complicado, en parte porque son un grupo muy diverso. El estudio que llevamos adelante desde 2011 enfocado en la salud cognitiva de personas mayores incluye voluntarios que oscilan entre los 50 años de edad que experimentan un deterioro físico y mental hasta personas que han logrado llevar un envejecimiento súper exitoso, aun siendo productivos a tiempo completo en actividades creativas entrados en los 80 años.
La población mayor de 60 años es más heterogénea que cualquier otro grupo de edad. Por ejemplo, podemos describir patrones cognitivos y conductuales relativamente consistentes y fundamentados sobre los niños de 5 años de edad, pero es imposible hacer lo mismo con las personas de 80 años.
En primer lugar, existe amplia evidencia de que la relación entre la edad y la función cognitiva varía según los dominios cognitivos; por ejemplo, se observa una disminución relacionada con la edad en algunos dominios, como la velocidad del procesamiento, mientras que otros se conservan relativamente o incluso mejoran, como la comprensión del lenguaje, el vocabulario y el conocimiento general.
En segundo lugar, incluso en ámbitos donde el rendimiento disminuye con la edad, las deficiencias a menudo reflejan procesos cognitivos específicos más que generales. Esto se puede ver en la relación entre la edad y el dominio del lenguaje, donde es común encontrar que la edad perjudica aspectos como la recuperación de palabras, mientras que la mayoría de los procesos básicos de comprensión del lenguaje se conservan.
Por último, el envejecimiento cognitivo es un proceso de desarrollo que dura toda la vida. Incluso habilidades como la recuperación de palabras, que son confiablemente peores en los adultos mayores de 65 años, disminuyen gradualmente a lo largo de la vida adulta. No existe tal cosa como “hubo un deterioro una vez que llegó a la vejez”.
Una mejor comprensión del envejecimiento cognitivo normal es importante para cambiar nuestras expectativas y estereotipos sobre el envejecimiento, para el desarrollo de políticas sólidas basadas en evidencia y de intervenciones específicas para apoyar la salud cognitiva durante toda la vida. Hay estudios en curso en Panamá que proporcionan un recurso importante que respalda la visión creciente de la diversidad en el envejecimiento cognitivo que, con suerte, deberían servir para erradicar también los crecientes niveles de discriminación por edad en nuestra sociedad.
Dada la velocidad a la que se está produciendo el cambio demográfico, será mejor que empecemos a hacerlo pronto. Por muy importante que sea ahora, será mucho más importante en 2030.
La autora es investigadora científica en el Centro de Neurociencias del Indicasat AIP e integrante de la Fundación Ciencia en Panamá
