El 24 de enero se celebró el Día de la Educación. La palabra “educación” es amplia, no solo en semántica sino también en historia. Las primeras escuelas datan de 2000 años A.C., en Sumeria. La escuela, de manera literal, como lugar de aprendizaje, es un patrimonio histórico de la humanidad, que recoge dentro de sus paredes siglos de tradiciones y encapsula en una infraestructura millones de historias de crecimiento. Sin embargo, la escuela, de manera más metafórica, saliéndose de lo tangible, es cualquier lugar donde el aprendizaje supra. Esta segunda idea tiene muchas facetas y se ve de manera distinta en los varios países de nuestra región.
La educación ha agarrado una apariencia física bastante infantil. Estereotípicamente, la sujetamos con la niñez, uniformes y pupitres. Sin embargo, una publicación de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) titulada “Relevamiento de políticas de aprendizaje a lo largo de toda la vida en países Iberoamericanos”, presentó a detalle las acciones que desarrollan los ministerios de Educación en Iberoamérica para perfeccionar la educación no solamente en niños y niñas, sino también en jóvenes y adultos.
En la XXIV Conferencia Iberoamericana de Ministros de Educación, realizada en México en 2014, se aprobó el Plan Iberoamericano de Alfabetización y Aprendizaje a lo largo de la Vida. El mismo busca crear estrategias eficientes para aquellos jóvenes y adultos que no han concluido con la educación básica.
Esto trae una nueva perspectiva a la “educación”, que el 24 de enero felizmente celebramos. La publicación de la OEI nos invita a ver la educación fuera del lente infantil y encontrarnos con una realidad bastante común en nuestra región, que es, tal y como lo describe el título, “aprendizaje a lo largo de la vida”. Mientras que hay personas que a los 18 años de edad con una toga se despiden de su escuela, hay muchas otras que a los 15 años aún no han tenido la oportunidad de empezar. Para esto, Panamá cuenta con la ley orgánica de Educación que establece que el Ministerio de Educación de Panamá debe contar con una Dirección Nacional de Jóvenes y Adultos, encargada de velar por estas personas. En el día de la educación, no podemos olvidarnos de protegerlos.
Recientemente, caímos en una deuda con la educación debido a la pandemia. Fueron casi dos años donde la idea que teníamos de educación, y asimismo de escuelas, fueron cambiadas para siempre. Nos toca pagar, siempre teniendo en mente que la educación no se refiere solamente a aquella impartida a niños y niñas, y en las escuelas convencionales.
No solo debemos celebrar la educación ni conmemorar las escuelas; debemos reflexionar sobre todas las personas que, a lo largo de su vida, buscan ese aprendizaje constante y continuo. Es nuestro deber, como país, siempre poder suplir esa necesidad, sin importar la edad y sin importar la etapa de la vida en la que se encuentran. Tal y como lo dice la publicación de la OEI, el aprendizaje es y debe ser para y por toda la vida.
La autora es oficial de comunicaciones en la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura.
