En este artículo, comenzaremos analizando la palabra clave del título: empatía. La empatía es la habilidad de ponerse en el lugar de los demás para comprender sus sentimientos y perspectivas. En Panamá, especialmente en la ciudad, se percibe una sensación de frustración y estrés que a menudo conduce al acoso verbal. Esto es evidente en las calles, donde se observa un constante pitar de automóviles, insultos airados y comportamientos erráticos. Esto se debe a la situación latente que enfrentamos en nuestro país, generando una acumulación de frustración en las personas en su día a día.
No es inusual entrar a un establecimiento con la expectativa de pasar un buen rato y recibir un trato inesperado o, como se suele decir, “grosería”. El trato recibido por personas fuera de la ciudad que trabajan en estos lugares es opuesto a lo que estamos acostumbrados. Es sorprendente que alguien se impresione al recibir un buen trato, cuando esto debería ser la norma. ¡Qué amable este mesero o esta cajera! ¡Me dan ganas de darles una buena propina! Es raro encontrar personal tan atento y amistoso.
La amabilidad se expande en el ambiente como un agradable aroma perfumado que queremos compartir con los demás. Cuando uno brinda buenos gestos, a menudo se recibe lo mismo a cambio. Siempre hay excepciones a las reglas, pero esto no debe desanimarnos.
¿Por qué la falta de empatía es la raíz del problema? Porque nos olvidamos de que todos vivimos en el mismo sitio y enfrentamos similares complicaciones. Es importante recordar, ponernos en los zapatos de los demás y pensar antes de actuar o hablar. Si visualizamos a las personas dentro de una burbuja habitada por una serie de pensamientos, probablemente imaginaríamos que la tenemos también. Ahora, hagamos el ejercicio mental de preguntarnos a nosotros mismos: ¿Por qué me aventó el carro o me insultó? Quizás esté pasando un mal día, no reaccionemos. ¿Por qué esta cajera me atendió inadecuadamente en el mercado? Respóndale con una sonrisa y un halago, verán cómo cambia el ambiente inmediatamente. Es sencillo, pero al mismo tiempo difícil debido a nuestra costumbre actual de reaccionar de inmediato, algo que está arraigado culturalmente en nuestra sociedad; esta tendencia a siempre estar en guardia.
Es relevante mencionar que soy panameño y mi papá es de Ocú con orgullo. “Ocú lo más bello”. ¿Por qué menciono esto? Para que estén seguros de que estas palabras vienen de un panameño, sí, un panameño orgulloso de vivir en este país tan diverso y lleno de cultura. Debemos aprovechar y aprender; siempre he creído en tratar de aplicar las buenas costumbres de otras personas, culturas e incluso religiones para ser una mejor versión de nosotros mismos. Esta es una práctica productiva para todos.
La falta de empatía no solo es un problema en Panamá, sino en todo el mundo. Es un tema universal que necesita ser abordado y trabajado. Es necesario tomar conciencia de nuestras acciones y reacciones para tratar de actuar con compasión en nuestras interacciones diarias. Una sociedad empática es una sociedad más unida y solidaria, donde todos podemos contribuir para mejorarla. Si todos hacemos nuestra parte, podremos lograr una población más compasiva y colaborativa; en la que todos viviremos de manera más satisfactoria.
¡Ya vendrán esas sonrisas, halagos y esos buenos tratos que tanto hemos esperado!
El autor es consultor.

