La cadena de bloques –blockchain, en inglés– es una gran base de datos en la que cada bloque o entrada es encriptada (criptografía avanzada). Este sistema de registro es descentralizado, carece de una autoridad de control y permite consensuar un registro único con la versión histórica de las transacciones efectuadas por los distintos participantes en la red, que son válidas según reglas definidas de forma consensuada (algoritmo de consenso).
La información generada es compartida entre todos y cada uno de los participantes de la red. Estos participantes a quienes se les comparte la información son denominados “nodos” o “mineros”. Estos corresponden a todos los servidores conectados a la red blockchain correspondiente, en los cuales se deposita la información generada. Al vincularse entre sí, ninguno tiene el poder de alterar la información compartida o incluir transacciones que no cumplan con las reglas acordadas.
El Blockchain puede transformar y potenciar diversas actividades, como el comercio, los servicios financieros y los sistemas registrales. En Estonia, se usa un sistema registral que funciona bajo el sistema e-Land Register, una aplicación web que contiene la información sobre todos los derechos reales limitados para propiedades. Con ello, ya constituye una herramienta fundamental para el mercado inmobiliario, que permite entregar en tiempo real información catastral, gravámenes, derechos de uso e información hipotecaria, entre otros.
El comercio necesita transparencia y confianza, aparte de eficiencia en costos. Un caso muy reconocido es un proyecto financiado por el Banco Mundial, mediante el cual la empresa Agriledger brinda a los productores de mango en Haití y participantes de una cadena de valor optimizada mediante el seguimiento de la información, el registro de las transacciones financieras en un libro contable inmutable y la implementación de contratos inteligentes. Esto facilita el acceso a los bancos para poner en marcha una estructura más segura, que proporcione a los productores facilidades de capital de trabajo y trazabilidad en el uso de químicos o data del producto que exporta. Antes, los productores dependían de intermediarios, como agentes y brókeres, para sus necesidades de financiamiento, lo cual es ineficiente. Ahora, disponer de una interfaz directa entre los productores y las instituciones financieras resulta un cambio de paradigma y mayor certeza para todas las partes.
El autor es presidente de Social Media para IEEE TEMS Blockchain e integrante de Ciencia en Panamá
