¿Por qué el Ministerio de la Mujer es irrenunciable para Panamá? Porque el progreso no solo se mide en términos económicos, sino por la capacidad del Estado para garantizar la dignidad de todos sus ciudadanos. La creación del Ministerio de la Mujer, mediante la Ley 375 del 8 de marzo de 2023, puede ser reciente, pero es el producto de décadas de luchas feministas en el marco del cumplimiento de los derechos humanos. La Ley 447 viola directamente el principio de regresividad y es un retroceso en términos de la autonomía femenina, la justicia social y los derechos humanos.
Históricamente, el primer gran logro de los movimientos de mujeres ha sido transformar la realidad social desde la política. Como bien señala la antropóloga Marcela Lagarde en Claves feministas para el poderío y la autonomía de las mujeres: “El feminismo del siglo XX... presenta la especificidad de haber producido, además de efectos políticos y sociales, efectos en el campo del conocimiento…”.
En el caso puntual del Ministerio de la Mujer esta concreción de conocimiento se ve en la gobernanza de la igualdad de la mujer desde la institucionalización de su autonomía como sujeto de derecho. El Ministerio, como institución rectora, tiene la misión de formular, articular y ejecutar la política pública de igualdad de oportunidades de la mujer.
Eliminar la institución equivale a desmantelar la organización que permite que la visión de género sea tomada en cuenta para el diseño general de políticas públicas, porque las mujeres son como la cultura; están implícitas en todas las esferas de la sociedad. Sin esta entidad con rango ministerial, la lucha contra la exclusión y la invisibilidad de las mujeres corre el riesgo de diluirse en oficinas de menor jerarquía sin capacidad de decisión real.
El Ministerio de la Mujer es sinónimo de protección de la vida. En su Memoria Institucional (2024-2025), se registra que la institución gestiona 17 Centros de Atención Integral (CAI) a nivel nacional, donde se ofrece acompañamiento multidisciplinario en trabajo social, psicología y asesoría legal. Durante la gestión reciente, se atendieron más de 13,000 casos, y herramientas como la línea 182 “Contigo Mujer” y el aplicativo móvil Mujer APP han permitido reportes de violencia de manera segura y anónima.
Marcela Lagarde explica que históricamente la mujer ha sido construida como un “ser-de-otros”, una categoría donde su sexualidad y autonomía le han sido expropiadas por la cultura patriarcal; lo que ha vulnerado los derechos de la mujer. El Ministerio trabaja para romper estos “cautiverios de las mujeres”, que son mecanismos culturales de control. En la Memoria se afirma que, gracias a la articulación efectiva, ninguna de las usuarias de sus servicios fue víctima de femicidio durante su periodo de gestión, un dato que por sí solo justifica la existencia de la institución.
La libertad y la igualdad de las mujeres está incompleta si no va acompañada de independencia financiera. El Ministerio ha impulsado proyectos como “Tu emprendimiento de Panamá para el Mundo”, que capacitó a 1,250 mujeres en oficios tradicionales y no tradicionales. Estas acciones buscan el empoderamiento económico de las mujeres desde herramientas que fortalezcan su capacidad de “sostener proyectos de vida libres de violencia”.
Lagarde insiste en la necesidad de generar “claves feministas para el poderío y la autonomía de las mujeres” como forma de enfrentar la opresión. El Ministerio traduce esta teoría en práctica mediante ferias de emprendimiento y convenios con el sector privado para visibilizar el talento femenino como motor del desarrollo local. Al eliminar esta plataforma, el Estado abandona a miles de mujeres que dependen de estos programas, tornandolas a un ciclo de dependencia económica que a menudo deviene en una situación de violencia.
La presencia del Ministerio de la Mujer es la imagen de un país comprometido con los derechos humanos en un mundo donde la violencia contra las mujeres es alarmante. La participación femenina en todos los sectores va de la mano de la “lucha constante por encontrar reconocimiento”. El Ministerio garantiza que Panamá siga siendo un agente importante en la construcción de una región más equitativa con el sello de igualdad de género.
El Ministerio de la Mujer tiene la capacidad institucional de abordar la desigualdad desde un enfoque de interseccionalidad. Hay logros que hay que mencionar como el Primer Encuentro de Mujeres de la Comarca Emberá Wounaan, que reunió a más de 500 participantes para hablar de liderazgo y participación ciudadana. Sumado a esto, la institución cuenta con la Oficina de Equiparación de Oportunidades; una oficina que atiende a mujeres con discapacidad, que implementa protocolos de atención accesibles y cursos de lengua de señas para sus funcionarios.
Como nos recuerda Marcela Lagarde: “la autonomía se constituye a través de procesos vitales... es un conjunto de hechos concretos, tangibles, materiales, prácticos, reconocibles”. El Ministerio de la Mujer es la herramienta que hace esos hechos realidad. Defender esta institución es defender el derecho de cada panameña a dejar de ser un sujeto cautivo para convertirse en el sujeto central de su propia historia. La institucionalidad de género es el “lecho social” indispensable para una nación que aspira a la justicia y a la libertad verdadera.
El autor es escritor.


