Ante el reciente, pero no sorpresivo anuncio, por parte de la calificadora Fitch Ratings, de bajar la calificación de riesgo de Panamá de BBB+ a BBB-, es importante entender las implicaciones que esto tiene para nosotros como país. En síntesis, nuestra calificación ha pasado de “estable”, a “negativa”.
Esto es básicamente un previo aviso de que, si no se hacen cambios importantes, corremos como país el riesgo de caer a BB+, es decir, perderíamos el grado de inversión actual.
Es decir, nos volveríamos un país de mayor riesgo, y a mayor riesgo, menos atractivo para la inversión extranjera, y más intereses nos cuesta el financiamiento que salimos a buscar como país. ¿Y cuáles son algunas de las razones?: “Maniobras Contables” por parte del MEF para simular menor déficit del real, incertidumbre en programa IVM de CSS, candidatura presidencial de una persona formalmente condenada por blanqueo de capitales, entre otros.
Dicho esto, también es oportuno expandir este análisis a un plano global, en el que la irresponsabilidad fiscal se ha vuelto la norma, inclusive, en países “desarrollados”.
Los Estados continúan gobierno tras gobierno elevando su deuda, y en muchos casos violando sus propias normas constitucionales en materia de relación deuda / produc to interno bruto (PIB.
Países con banca central han expandido de forma extremadamente agresiva e irresponsable su oferta monetaria, confiscando el poder adquisitivo de sus ciudadanos, devaluando sus propias monedas y hoy día, sufriendo tasas de inflación muy altas.
Y países sin banca central han distorsionado su relación deuda / PIB emitiendo deuda externa, en muchos casos improductiva, es decir, para costear gasto corriente o incrementar el estado de bienestar. Ni hablar de los miles de millones de dólares que se están gastando para combatir el “cambio climático”. Y todos, “maquillan cifras”.
Solo veamos algunos ejemplos importantes de relación deuda / PIB de países desarrollados que supera la impactante cifra de 100%. Países, que, a propósito, buscan imponer su forma de hacer las cosas a los más chicos (Cifras 2022):
Estados Unidos: 122%
Canadá: 106%
Inglaterra: 102.6%
España: 111.2%
Italia: 141.6%
Francia: 112.5%
Portugal: 113.9%
Estados Unidos ha entrado en territorio peligroso, catalizado por la exponencial expansión de la oferta monetaria durante la pandemia.
La Unión Europea lleva años en una peligrosa tendencia al alza producto de su inmenso estado de bienestar.
Alemania con una relación deuda / PIB de 71% es el más estable, a pesar de los quinientos mil millones de euros gastados para promover energías “verdes”.
Según datos del Banco Mundial y la OCDE, en 2016 la Unión Europea representaba el 7.2% de la población mundial, el 23.8% del PIB mundial y el 58% del gasto en prestaciones sociales del mundo. Completamente insostenible, y hoy en día debe ser aún peor.
En Panamá, cerramos 2022 con una relación deuda/ PIB por el orden de 62%, cifra que en comparación a nuestras potencias mundiales puede verse saludable, pero lo más preocupante es la constante tendencia al alza, y peor aún, el hecho de que esa deuda no es deuda productiva y también el incremento del estado de bienestar con el actual gobierno.
Considerando que el actual gobierno solo va a endeudarnos un poco más antes de irse, estamos en un punto de inflexión importante.
La próxima gestión debe reducir el gasto al menos un 25% (empezando por planillas y botellas), liberar el mercado aún más para incentivar emprendimiento, expandir financiamiento a las pequeñas y medianas empresas, liderar importantes atracciones de inversión extranjera, duplicar la cantidad de turistas que nos visitan, promover tratados de libre comercio y limitar la emisión de deuda única y exclusivamente para inversión. Panamá necesita tomar otro camino.
El autor es empresario
