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La lengua y su contexto de uso

Hasta hace muy poco, el ciudadano de a pie confundía o no entendía adecuadamente el concepto de dialecto; lo concebía como una forma de lengua de menor importancia y nivel que la lengua oficial, otro concepto sobre el cual habría que hacer docencia.

Así, en el imaginario popular, todas las formas lingüísticas que convivían con el español en Panamá eran inmediatamente clasificadas como dialectos, con todo el sentido peyorativo que pudiera alcanzar.

Más de una vez escuché a uno que otro profesor sustentando esta idea: “El español es una lengua; lo que hablan los grupos originarios u otros grupos lingüísticos panameños son dialectos”.

No se puede negar que hay lenguas cuyo uso, en ciertas circunstancias, da prestigio social al hablante (idea que ya está siendo sometida a serios cuestionamientos morales y antropológicos). Pero no podemos pensar que las lenguas con menor desarrollo histórico o con una producción literaria más pequeña sean lenguas jerárquicamente inferiores.

Todo dialecto se da a partir de una base que es una lengua. El dialecto es una forma particular de usar un idioma y, partiendo del hecho lingüístico de que los grupos de usuarios forman comunidades de hablantes con rasgos específicos, no será difícil creer que el español, con sus más de 500 millones de usuarios, tenga una amplia variedad de dialectos. Eso es lo que lleva a que se noten diferencias entre unos usuarios y otros. El español de un barrio de Montevideo será muy distinto al de una colonia de la Ciudad de México. El colombiano de la costa se aleja, en su lengua, del bogotano y, en nuestro caso, un bugabeño usará un español muy distinto al de un nativo de Barrio Norte en Colón.

Y ¿qué decir de mis comprovincianos santeños que, en el orgullo de su terruño, enarbolan la bandera de su voseo (por lo menos en las formas verbales: sei, vai, tenei, golpeai, jugai, vení, comprai…) y ciertas distorsiones fonéticas que, a veces, impiden la comunicación con un usuario ajeno al círculo que produce y usa dichas distorsiones?

La próxima vez que emplees el concepto dialecto, espero que lo hagas para referirte a formas de uso de una lengua y no como una herramienta discriminatoria que, desde el idioma, intenta perpetuar estereotipos nocivos para la convivencia de todos los panameños, sobre todo en este tan exaltado crisol de razas y lenguas.

El autor es docente universitario y de educación media.


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