¿Quiere que le cuente acerca del rechazo? Pues una manera de sentirlo es viajar sola en el transporte público porque nadie, nadie se atreve a sentarse junto a ti. Ya sea por miedo, ya sea por desprecio –tal vez, ignorancia– al ver mis brazos llenos de llagas y ya se me comenzaba a ver por el cuello. Me miraban y pasaban de largo. Viajé hora y media sola. Eran los días de la viruela del mono y, me imagino que la gente pensaba: “Ella tiene la viruela del mono y pues no me voy a sentar ahí porque eso se pega”. No, no era eso: es psoriasis.
Me llamo Omaida Arauz Quijano y padezco de psoriasis desde el 2021, enfermedad que se empezó a manifestar tras dar a luz a mi segundo bebé. Pensé que había sido como una reacción a la epidural (la anestesia que le colocan a uno para la cesárea), porque justo ahí donde me la pusieron comencé a tener como una pequeña marca que sí me daba mucha picazón. Trataba de no tocarme mucho, pero era inevitable. Luego de ahí me comenzó a salir en la cabeza, el cabello, puras escamitas, y se me comenzó a expandir por el cuero cabelludo y el pelo se comenzó a caer. Y después, me comenzó a salir en la herida de la cesárea, ya cicatrizada, hacia el 2022.
Decidí no salir de la casa, comenzaba a llorar y preguntarme por qué a mí, por qué esto… No sabía que era psoriasis, o sea, no sabía que tenía esa enfermedad, aunque a inicios del 2023, una doctora de medicina general me dijo que parecía ser psoriasis, pero no podía darme un diagnóstico al 100%.
Mi esposo comenzó a investigar y encontró la Fundación Psoriasis por Panamá, pero demoré casi un mes en ponerme en contacto con ellos porque me encontraba en un momento muy grande de depresión. Fue mi marido quien me impulsó a ir. Fui tapada hasta en las muñecas.
Ahí se quedaron sorprendidos por las lesiones y entonces me orientaron sobre qué era la psoriasis, cómo me podían brindar apoyo. Luego me remitieron a la Clínica Dermatológica de Panamá y el doctor Noel, sorprendido, me dijo que tenía ¡tres tipos de psoriasis!
Estoy en control desde diciembre y el medicamento, gracias a Dios, funcionó. Las lesiones han desaparecido un 80%, el cabello creció, y ya no tenía la cabeza con lesiones, o sea, el cuero cabelludo ya estaba limpio. Y cuando el doctor me vio, lo primero que hizo fue abrazarme porque él estaba sorprendido de que en dos meses y medio el medicamento me funcionó.
No hay duda: para los pacientes, una de las mejores noticias es recibir nuestros medicamentos. En mi caso, si la Fundación no me hubiera apoyado en ese momento con el doctor y si mi hermana no hubiera contado con el seguro privado, pues… habría sido difícil costear el medicamento.
Lamentablemente, no todos tienen la posibilidad de comprarlos; entonces, esas personas quedan en una situación incierta y tienen que pasar meses y meses de una espera desgastante y muy, muy pesada para uno y la familia.
Por eso quiero enfatizar que el acceso a los medicamentos adecuados y a tiempo es un derecho, una necesidad, una urgencia para quienes padecemos una enfermedad crítica, crónica o degenerativa. Contar con nuestros medicamentos nos permite controlar el padecimiento que sufrimos y nos da la posibilidad de tener una mejor calidad de vida.
Por ello, como paciente y como panameña, en nombre de quienes como yo tenemos enfermedades críticas, crónicas y degenerativas, hago un llamado decidido y urgente a las autoridades correspondientes para que cumplan con el compromiso de incluir en el Listado Oficial unos 30 medicamentos que hoy son compras excepcionales. Como sociedad, #LuchemosporelSíHay para que nos aseguren la calidad de vida a quienes vivimos con padecimientos de este tipo.
La autora es paciente de psoriasis.
