Aristóteles e Hipócrates, reconocidos personajes griegos, escribieron sobre el estado del tiempo en los años 350 a. C. y 450 a. C, respectivamente. Mucho antes, el tema aparece en los Upanishads, textos sagrados hinduistas escritos en sánscrito en la era 3000 a. C. Abundan ejemplos en la antigüedad sobre el interés y el conocimiento acerca de las condiciones del tiempo, como abundan hoy.
En la actualidad, la meteorología es el estudio de las nubes y el tiempo. A diferencia de la antigüedad, ese estudio no se basa en la astrología o la creencia de que el clima esté bajo el control de los dioses. Ahora, esta especialidad utiliza el método científico para evaluar los conocimientos sobre el estado del tiempo y validar los pronósticos que se emiten.
Uno de los avances tecnológicos que ha acelerado nuestro aprendizaje sobre los procesos de la atmósfera es la disponibilidad de computadoras poderosas. Estas han permitido modelar la dinámica del aire acoplada con la de los océanos. Este acoplamiento es de gran importancia ya que el océano puede modular las condiciones de la atmósfera por varios meses. El ejemplo más estudiado y conocido es el calentamiento de la superficie del océano Pacífico Tropical, conocido como El Niño, cuya influencia en las condiciones del tiempo se puede conocer hasta con seis meses de anticipación en los eventos más fuertes.
Hoy sabemos que la región donde está Panamá se ve afectada por eventos de El Niño muy fuertes, con una recurrencia entre siete a 21 años, y que estos eventos producen una disminución importante y cuantificable en la cantidad de lluvia que cae en el país. Nuestra interrogante ha dejado de ser ¿ocurrirá una sequía?, para convertirse en ¿hemos tomado las medidas necesarias para enfrentar su impacto?
Tal es precisamente la temática del Día Meteorológico Mundial, que se celebrará el 23 de marzo de 2023. Su lema es “El futuro del tiempo, el clima y el agua a través de las generaciones”, que nos lleva a reflexionar sobre el provecho del conocimiento obtenido de la meteorología, que nos permitirá anticiparnos a las inclemencias del tiempo, aliviar los problemas que enfrentamos en la actualidad y dejar mejor preparadas a las futuras generaciones.
La autora es meteoróloga e integrante de Ciencia en Panamá
