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La nueva estrategia de Colombia y sus efectos sobre Panamá

La victoria de la derecha colombiana y el reinicio del combate al crimen organizado: un análisis prospectivo del impacto y los efectos colaterales en la seguridad de Panamá

La seguridad de Panamá ha estado históricamente afectada por los acontecimientos que ocurren en Colombia. La extensa frontera selvática del Darién, la proximidad geográfica con el Urabá antioqueño y el departamento del Chocó, así como la conectividad marítima entre el Caribe y el océano Pacífico, convierten a ambos países en espacios estratégicamente interdependientes. En consecuencia, cualquier transformación importante en la política de seguridad colombiana genera efectos directos e indirectos sobre la estabilidad y la seguridad panameña.

La reciente victoria electoral de Abelardo de la Espriella introduce un cambio significativo en la estrategia de seguridad de Colombia. Durante su campaña presidencial anunció la intención de restablecer la política de combate directo contra las organizaciones criminales mediante el fortalecimiento de las Fuerzas Militares, la reanudación de bombardeos contra campamentos ilegales, la intensificación de operaciones especiales y la recuperación del control territorial en las regiones dominadas por grupos armados organizados.

El pensamiento estratégico nos indica que toda ofensiva estatal de gran escala generará acciones de adaptación, dispersión y reconfiguración por parte del crimen organizado transnacional (COT). Las organizaciones criminales contemporáneas son capaces de modificar rápidamente sus estructuras, rutas y métodos operativos para garantizar su supervivencia. En consecuencia, una ofensiva militar exitosa en Colombia podría producir efectos colaterales sobre Panamá como área de influencia, especialmente en el corredor fronterizo del Darién y en las rutas marítimas del Pacífico.

El entorno estratégico del Urabá, Chocó y nuestro Darién

El corredor comprendido entre el Urabá antioqueño, el norte del Chocó, el municipio de Juradó y el Tapón del Darién constituye uno de los espacios geoestratégicos más importantes para el COT. La combinación de vacío de poder, ausencia del Estado, selvas de difícil acceso, escasa infraestructura y escasa población ha permitido el desarrollo de corredores utilizados para el narcotráfico, el tráfico ilícito de migrantes, el contrabando, la minería ilegal y el tráfico de armas.

El Urabá antioqueño representa el principal nodo logístico entre la producción de cocaína del interior colombiano y las rutas marítimas hacia Centroamérica y Norteamérica. Por su parte, el departamento del Chocó, especialmente el municipio de Juradó, constituye un corredor estratégico hacia el océano Pacífico, facilitando el movimiento clandestino de embarcaciones rápidas utilizadas por organizaciones criminales. La proximidad de estas regiones con la provincia de Darién convierte a Panamá en el primer espacio vital geográfico susceptible de recibir los efectos derivados de una confrontación con el COT.

Las organizaciones criminales presentes en nuestro entorno fronterizo

Actualmente, la organización criminal con mayor capacidad operativa en la región es el Clan del Golfo. Esta organización mantiene una presencia consolidada en el Urabá antioqueño y amplios sectores del Chocó, ejerciendo control sobre corredores estratégicos utilizados para el narcotráfico, el tráfico de armas, el lavado de activos, la minería ilegal y el cobro de rentas criminales derivadas del control territorial. Su estructura descentralizada le permite adaptarse rápidamente a los cambios operacionales impuestos por las autoridades.

En el litoral pacífico colombiano mantienen presencia las estructuras del Ejército de Liberación Nacional (ELN), principalmente en sectores de Juradó, Bahía Solano y otras zonas del norte del Chocó. Sus principales actividades incluyen el control de corredores estratégicos para el narcotráfico, la protección de economías ilícitas, la extorsión, la minería ilegal y la disputa territorial con el Clan del Golfo por el dominio de rutas marítimas hacia América del Norte.

Las implicaciones iniciales para Panamá

Desde una perspectiva estratégica, Panamá debe asumir que una ofensiva militar sostenida en Colombia generará presiones sobre toda nuestra frontera oriental. El área de Alto Limón, por su proximidad a los corredores selváticos utilizados históricamente para el tránsito irregular, podría experimentar un incremento en la movilidad de actores criminales.

En el litoral del Pacífico, la presión sobre Juradó podría incentivar el desplazamiento parcial de rutas hacia aguas cercanas a Jaqué, Puerto Piña, Garachiné y otros sectores del Pacífico panameño. Las organizaciones criminales podrían privilegiar corredores marítimos para reducir la exposición a las operaciones terrestres colombianas, incrementando el empleo de embarcaciones rápidas para el transporte de cocaína, armas y recursos financieros.

Prospectiva estratégica

La principal amenaza para Panamá no radica únicamente en la presencia de estas organizaciones criminales dentro de nuestro territorio, sino en su capacidad para proyectar redes logísticas, corromper autoridades de gobierno y tradicionales (indígenas), infiltrar economías ilegales y utilizar comunidades fronterizas como apoyo. Esta realidad convertiría al Darién en un ecosistema criminal y en un foco de desestabilización nacional.

Prospectiva estratégica: escenarios para la seguridad de Panamá

Desde la prospectiva estratégica, la oportuna reanudación de una campaña militar de Colombia contra el crimen organizado transnacional (COT) debe analizarse como un factor capaz de modificar la dinámica criminal existente en la frontera con Colombia. El efecto de esta política no dependerá únicamente de la intensidad de las operaciones militares, sino también de la capacidad de adaptación de las organizaciones criminales a su nuevo escenario y de la preparación de las fuerzas de seguridad de Panamá para responder al impacto que esta presión produzca.

Bajo esta lógica, podemos plantear tres escenarios prospectivos:

Escenario I: cooperación estratégica para la obtención de resultados

El escenario más favorable contempla que Panamá fortalezca la seguridad cooperativa binacional con Colombia, con la participación de Estados Unidos. Producto de esta cooperación estratégica, Panamá logra mejorar sus capacidades de equipamiento, entrenamiento y tecnología. En consecuencia, mejora la interoperabilidad entre el Servicio Nacional de Fronteras (Senafront) y el Servicio Nacional Aeronaval (Senan), incrementando, a su vez, el intercambio de inteligencia útil con las agencias colombianas. Esta cooperación ayuda a que Colombia logre recuperar el control de importantes corredores criminales mediante operaciones sostenidas de sus Fuerzas Militares. Paralelamente, Panamá, ya con capacidades más robustas, logra contener los efectos que la presión de las operaciones militares produzca hacia su territorio.

En este escenario se reduciría la libertad de acción del COT, se limitaría el tráfico de drogas y disminuiría la utilización del Darién como corredor para actividades criminales.

Escenario II: fragmentación criminal y desplazamiento de amenazas

El escenario más probable es que la ofensiva militar colombiana logre destruir campamentos y afectar la infraestructura logística del Clan del Golfo, del ELN y de las disidencias de las FARC. Sin embargo, lejos de desaparecer, estas organizaciones modifican su estructura y evolucionan hacia células más pequeñas, descentralizadas y móviles.

Como consecuencia, Panamá podría experimentar un incremento de amenazas menos visibles, pero más complejas:

  • Mayor utilización de corredores selváticos cercanos a Alto Limón.

  • Incremento del tráfico marítimo clandestino en el Pacífico de Darién.

  • Mayor empleo de pueblos originarios para el tráfico terrestre de cocaína.

En este escenario, el riesgo principal deja de ser una confrontación armada y pasa a ser una penetración progresiva de las estructuras criminales en los espacios económicos y sociales fronterizos.

Escenario III: desplazamiento estratégico hacia Panamá

El escenario más crítico contempla que la presión militar colombiana provoque el desplazamiento de una parte significativa de las capacidades logísticas del COT hacia el entorno fronterizo panameño.

No implica necesariamente la ocupación del territorio nacional por grupos armados, sino el establecimiento de redes clandestinas orientadas al almacenamiento temporal de droga, al abastecimiento logístico y a la utilización del territorio panameño como plataforma para sus operaciones.

Bajo este escenario podrían incrementarse:

  • Las operaciones de narcotráfico marítimo.

  • El movimiento clandestino de precursores químicos.

Este escenario tendría importantes implicaciones para la seguridad nacional, ya que las amenazas dejarían de concentrarse exclusivamente en la frontera para proyectarse hacia otras provincias de Panamá mediante redes logísticas y financieras.

Implicaciones estratégicas para Panamá

Desde un enfoque realista, Panamá debe evitar interpretar la ofensiva colombiana como un problema exclusivamente colombiano. La lógica estratégica nos indica que toda campaña militar de gran intensidad genera efectos colaterales y que las organizaciones criminales no reaccionan únicamente al enfrentamiento armado, sino que utilizan el pensamiento lateral y recurren a mecanismos de adaptación, desplazamiento, innovación logística y diversificación de actividades ilícitas.

Por ello, la verdadera amenaza para Panamá no consiste únicamente en impedir el ingreso de individuos armados, sino en evitar la consolidación de ecosistemas criminales capaces de capturar espacios económicos y sociales del país.

Conclusión

La victoria de Abelardo de la Espriella y su anuncio de combate directo a las organizaciones criminales es un hecho portador de futuro que debe observarse. Si las operaciones militares logran incrementar la presión sobre el Clan del Golfo, el ELN y las disidencias de las FARC, es razonable deducir que estas organizaciones intentarán preservar su existencia mediante procesos de dispersión, fragmentación y diversificación.

Para Panamá, el principal riesgo no radica únicamente en un incremento del tránsito ilícito por el Darién, sino en la transformación de la naturaleza de esta amenaza. En consecuencia, la respuesta panameña no puede limitarse al fortalecimiento del control fronterizo. Debe orientarse hacia una estrategia nacional basada en la anticipación, la inteligencia estratégica, la cooperación internacional y el fortalecimiento institucional.

El autor es militar de carrera, abogado penalista y especialista en seguridad y defensa hemisférica.


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