La Organización Panamericana de la Salud (OPS) junto a aliados estratégicos que incluyen la Organización de los Estados Americanos (OEA), entre otros, lanzó la semana pasada la serie La Década del Envejecimiento Saludable en las Américas: situación y desafíos, que presenta un panorama actualizado de diferentes aspectos del envejecimiento y de la situación de salud de las personas mayores en la región, donde según datos de la OPS, la esperanza de vida en 2019 alcanzó los 77.2 años.
A través de la Década del Envejecimiento Saludable, la OPS encabeza un llamado a las distintas organizaciones, agencias y demás actores sociales, para lograr una colaboración concertada, catalizadora y sostenida con las personas mayores como el eje central de trabajos.
Desde la OEA recogemos la premisa de un sistema interamericano que propone el respeto pleno y la protección a los derechos humanos de las personas mayores a través de una institucionalidad regional. La piedra angular de esta institucionalidad es nuestra Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores.
Con su adopción, la Convención marcó un hito en la promoción y protección de los derechos humanos de las personas mayores en las Américas y el mundo. Nace como el primer instrumento jurídicamente vinculante sobre la materia cuyo objeto es promover, proteger y asegurar el reconocimiento, pleno goce y ejercicio, en condiciones de igualdad, de todos los derechos humanos y libertades fundamentales de la persona mayor. En el fondo, este marco apunta a su plena inclusión, integración y participación en la sociedad.
Hoy en día estamos frente a un momento coyuntural con respecto a la Convención ya que en marzo se logró el décimo depósito por parte de México, que se une a Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Perú y Uruguay como Estados Parte de la Convención.
Con ello se aproximan avances en la agenda de la Convención, que permitirán a los Estados Parte trabajar hacia un mecanismo de seguimiento, que permita dar continuidad al cumplimiento de los compromisos emanados de la Convención, y compartir experiencias para un avance progresivo.
También permitirá ejercer una labor regional con miras a fortalecer las capacidades y espacios para el desarrollo y promoción de políticas públicas que favorezcan un mayor acceso a derechos para las personas mayores.
El impulso y desarrollo de políticas públicas que fomenten las capacidades funcionales de los adultos mayores en nuestro hemisferio tienen un punto de partida en la Convención. A su vez, un enfoque multilateral permite promover una cultura regional que aborde el “edadismo”, sobre la base de nexos ancestrales que nos invitan a valorar los conocimientos y aportes de todas las personas en todas las etapas de su vida.
Bajo esta perspectiva común, la recopilación de datos e información es vital y a la vez encuentra un enfoque. Es necesario indagar y procurar entender cuáles son las expectativas y necesidades de las personas mayores, qué obstáculos afrontan para vivir en forma plena y para satisfacer sus propias necesidades.
Todos estos temas debemos continuar estudiándolos, asegurando que en estos procesos contamos con las voces de las personas mayores.
Las organizaciones de personas mayores del hemisferio ejercen una activa incidencia por el reconocimiento de sus derechos. Por ello es prioritaria su participación en la construcción de políticas públicas tanto local como regionalmente.
Esto aplica especialmente en el caso de las mujeres, que viven condiciones particulares y a la vez tienen un rol social que las acompaña a lo largo de todas las etapas de su vida.
También debemos tener en cuenta que los desafíos aumentan cuando las personas mayores están expuestas a situaciones de discriminación múltiple por ser mujeres, afrodescendientes, indígenas, personas con discapacidad, refugiados, migrantes, desplazados, apátridas o LGBTI.
La OEA tiene capacidades instaladas para continuar avanzando en los mandatos de apoyar a los Estados a implementar actividades de cooperación en apoyo a la promoción y protección de los derechos humanos de personas mayores.
Específicamente, existe un enfoque organizacional a través de la Secretaría de Acceso a Derechos y Equidad, que tiene entre sus objetivos: (i) promover que los Estados Miembros continúen ratificando la Convención Interamericana sobre la Protección de los derechos humanos de las Personas mayores y educar sobre el contenido; (ii) colaborar con el apoyo al desarrollo e impulso de políticas públicas de la mano con los Estados, organizaciones y organismos internacionales, regionales, agencias especializadas, entre otros; (iii) fomentar espacios de intercambio, cooperación, construcción de capacidades y colaboración entre Estados miembros para generar políticas públicas enfocadas en las personas mayores; e (iv) incorporar a representantes de la sociedad civil como actores clave para lograr acciones concertadas y sostenibles.
De esta manera, se avanza desde la OEA en una visión y compromiso institucional de “Más Derechos para Más Personas Mayores”.
La autora es secretaria de Acceso a Derechos y Equidad de la Organización de los Estados Americanos
