A pesar de que los distintos gremios empresariales, políticos y expertos han reconocido a las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPymes) como el motor de la economía panameña, estos siguen vendiendo la inversión extranjera como la panacea de todos los problemas, en especial para aquellos en materia de empleo.
Esto no quiere decir que la inversión extranjera sea perjudicial para el país; todo lo contrario. La inversión extranjera, más allá de los posibles puestos de trabajo o los capitales que puede traer al país, aporta algo fundamental para países en vías de desarrollo como Panamá: La adición de trabajo o del conocimiento. Esto permite no solo ser más productivas a las personas, sino que también a través del “know how”, les permite desarrollar su creatividad empresarial a través de la innovación y la implementación de nuevas tecnologías.
Lamentablemente, en el momento en que las personas quieren aplicar esa creatividad empresarial en el mercado panameño, chocan con la realidad de un ambiente hostil que hace del emprender un infierno.
Este ambiente hostil, sin embargo, no lo tienen que atravesar las inversiones extranjeras, lo cual se debe principalmente a que durante años Panamá había logrado ser un captador de inversión extranjera porque a pesar de sus falencias en institucionalidad, seguridad jurídica, defensa de la propiedad privada, etc., contaba con una estabilidad monetaria y política que la región no contaba y que permitía que, a través de privilegios ante la ley, en forma de exoneraciones y leyes especiales, fuese atractivo invertir en el país.
Pero los tiempos buenos no duran para siempre y ya nuestros vecinos han logrado no solo tener esa estabilidad política y monetaria, sino que también han mejorado esas falencias que tenemos. Esto no quiere decir que no sea posible atraer nueva inversión, pero sí mucho más difícil en términos de costos de oportunidad. La solución debe partir endógenamente desde las MiPymes como el motor de la economía. ¿Si a la inversión extranjera les ha ido bien por medio de sus privilegios, por qué las MiPymes no pueden tener los mismos privilegios?
Si bien las MiPymes son el motor de la economía y son la principal fuente de empleabilidad, ¿por qué tiene que ser un infierno invertir y generar empleo? Proteccionismos, regulaciones, altos costos de formalización, códigos obsoletos, tramitología innecesaria y competencia desleal, son los problemas que ameritan reformas. Pero de nada vale darles financiamiento y capacitaciones sin antes llevar a cabo esas reformas. Adicionalmente, muchas MiPymes se encuentran dentro de modos de producción tradicionales, donde recurren a mano de obra intensiva poco especializada, donde la dificultad al uso de tecnologías y acceso al crédito los hace poco eficientes y productivas, haciendo ese ambiente hostil mucho peor, y pudiéndolos hacer caer en círculos de pobreza o subsistencia.
Por ende, no se puede seguir vendiendo la inversión extranjera como una panacea porque es insostenible mantener los incentivos y privilegios en un país donde sus problemas estructurales siguen profundizándose y traerán como consecuencia una caída en la movilidad social de los panameños y el estancamiento económico.
El autor es economista y amigo de la Fundación Libertad.
