Hay cosas que son difíciles de asimilar o entender para algunos terrestres, entre los cuales me incluyo. El “gobiernito” nos ha comunicado que una de las calificadoras de riesgo ha mejorado la perspectiva económica a “estable” y mantiene el grado de inversión anterior, mientras que a los Estados Unidos le rebajan la calificación de inversión un peldaño.
Viéndolo fría y crudamente, nos ponen a pensar que la economía panameña está mejor calificada que la del coloso del norte, pues nos hacen creer que la calificación crediticia soberana de Panamá refleja su estabilidad política y que la gestión económica estable persistirá durante los próximos dos años.
Analizando lo relacionado a la mentada “gestión económica estable”, significa que para la calificadora en mención, el Estado continuará haciendo lo mismo que se ha estado haciendo en los últimos años, o sea recurriendo al endeudamiento para sufragar el pago de las planillas abultadas, los subsidios y los gastos abultados de funcionamiento pues las recaudaciones tributarias no alcanzan para hacerle frente a los mismos, inclusive reiterando que vamos bien. Hasta ahora tenemos en contra hasta el clima, que ha estado afectando los tránsitos por el Canal, debido al bajo nivel de sus fuentes de agua, o sea que sus aportes tienen la posibilidad de ser menores.
Claro que siempre encuentran remedios, pues le van a vender a la Autoridad del Canal de Panamá tierras por la friolera de más de $500 millones para que el Estado refuerce sus ingresos. Sin contar con los altos niveles de desempleo, subempleo y autogestión, actualmente existentes para el panameño común, pero no para los que reciben frutos pagados por los contribuyentes, o más bien por endeudamientos comprometiendo a las generaciones futuras.
A lo mejor hay algunos que están esperanzados a que los narcos ofrezcan comprar la deuda pública de Panamá, tal como lo ofrecieron a Colombia, propuesta que no fue aceptada allá, pero a lo mejor aquí sí, por la calaña de políticos que abundan.
Sobre la estabilidad política, no sabría a cuál se estarían refiriendo, pues la nuestra ha estado y pareciera que estará envuelta en toda clase de asaltos al erario por parte de los allegados y los funcionarios públicos. Seguirán privando a los más necesitados otorgando las becas a cambio de favores políticos a esos corruptos que a bien tienen aceptarlas.
Lo que sí parece que es cierto es que los políticos proyectados a participar en los comicios nos van a dar más de lo mismo, pues no hay figuras nuevas sino las sanguijuelas de siempre. Pensar en un Panamá mejor, con la misma gente: Imposible.
No nos escapamos de la realidad existente en los tres órganos del Estado, que están plagados de funcionarios que, muy bien, pudiéramos catalogar como activos vegetativos improductivos y que, en conjunto, son la causa de la falta de honestidad, ética e inequidades. Como decía Cantinflas: “Antes estábamos bien, pero era mentira. Ahora estamos mal, pero es verdad. Entonces estamos mejor”.
