Exclusivo

La pesca ilegal y el despojo de nuestra identidad

Combatir la pesca ilegal es defender cultura, trabajo y futuro

La pesca ilegal y el despojo de nuestra identidad
Cada año, la pesca ilegal suma capturas de hasta 26 millones de toneladas.

Siendo Panamá un país bañado por dos océanos, su historia ha estado siempre ligada al mar: a las oportunidades de desarrollo que este ofrece, así como a las tradiciones y costumbres que se tejen a su alrededor. En ese contexto, la pesca ocupa un lugar central que va mucho más allá de lo económico: es identidad, memoria, folclore, gastronomía y forma de vida.

Desde la niñez aprendimos, a través de los libros de historia, que los pueblos originarios utilizaban el término “Panamá” para referirse al istmo por su abundancia de peces, árboles y mariposas. Esta referencia no es menor: habla de un territorio cuya riqueza natural ha sido, desde siempre, parte de su esencia.

Asimismo, la actividad pesquera ha organizado los vínculos familiares y la vida diaria de las comunidades costeras. No se trataba únicamente de salir a pescar, sino de compartir saberes: cuándo salir al mar, cómo leer las mareas, entender el comportamiento de las especies, qué artes usar e incluso cómo confeccionarlas. Estos conocimientos, transmitidos de generación en generación, no solo representan técnica, sino cultura.

La pesca también conecta de manera profunda con el folclore panameño. En muchas comunidades costeras, las faenas se acompañaban de cantos, símbolos, décimas y relatos que daban cuenta de los riesgos, la abundancia y el respeto por la naturaleza. Para los pueblos originarios, el mar y sus recursos poseen un profundo valor espiritual, mientras que en las comunidades afrodescendientes del Caribe y el Pacífico la pesca se integró a expresiones musicales, ritmos y danzas que forman parte de su identidad cultural.

Esta conexión simbólica se refleja incluso en el traje típico panameño: la pollera, cuyos tembleques y joyas, algunos inspirados en motivos marinos, como el guachapalí en forma de pez, evocan la estrecha relación entre el mar, la cultura y la tradición.

Este patrimonio cultural también se expresa en nuestra gastronomía, a través de platos como el ceviche, el pescado frito con patacones, el guacho de mariscos o el pescado en escabeche. En la medida en que la actividad pesquera se desarrolle de forma ordenada y en cumplimiento de las normas, continuará siendo parte esencial de nuestras tradiciones. Sin embargo, este equilibrio se ve alterado cuando irrumpe la pesca ilegal.

La pesca ilegal —aquella que se practica al margen de la ley— impide llevar registros confiables de las capturas, agota las poblaciones de peces y deteriora los ecosistemas marinos y costeros. No solo amenaza una parte fundamental de nuestra identidad colectiva, sino que además representa una competencia desleal para los pescadores que cumplen con las normas, así como pérdidas significativas para las finanzas del Estado.

Si bien no es la única causa del declive de los stocks pesqueros, constituye una presión importante sobre ellos. La actividad pesquera comercial registró un fuerte crecimiento desde la década de 1960 y, hasta 2009, se posicionaba entre los principales rubros de exportación del país, con aportes cercanos a $412 millones anuales al Producto Interno Bruto. No obstante, a pesar del aumento del esfuerzo pesquero, para 2018 esta cifra se había reducido a $182.2 millones.

La pesca ilegal pone en riesgo el sustento de aproximadamente 45,000 familias panameñas vinculadas al sector y compromete la seguridad alimentaria del país. Se trata, por lo tanto, de un problema que trasciende lo ambiental y lo económico, y que interpela a toda la sociedad.

Frente a ello, la respuesta no recae únicamente en las autoridades pesqueras y ambientales o en el propio sector pesquero. También corresponde a cada uno de nosotros, mediante el consumo informado de productos provenientes de una pesca legal y responsable, el apoyo a una mejor asignación de recursos para el control y vigilancia, y la participación activa en los procesos de toma de decisiones.

Solo así Panamá podrá seguir siendo, en el sentido más profundo de su nombre, abundancia de peces.

La autora es coordinadora de Incidencia Política de la Fundación MarViva.


LAS MÁS LEÍDAS

  • Agroferias: el IMA anuncia lugares de venta para este lunes 27 y martes 28 de abril. Leer más
  • Comunidades marcharon en rechazo al embalse de río Indio; Canal defiende su urgencia. Leer más
  • Cepanim: MEF aclara para qué sirve el número de referencia en el registro. Leer más
  • El panameño ‘Gringo Man’ demanda a Emilio Estefan y Rabanes por $10 millones; exige otros $100 millones a Sony Music. Leer más
  • Ni prisión ni multa: la condena del caso New Business permanece sin cumplir. Leer más
  • Pago del Cepanim será por cheque y no por transferencia, confirma el MEF. Leer más
  • Tuberculosis en Panamá: Estas son las regiones donde se concentra la enfermedad. Leer más