Celebrado por primera vez en los Estados Unidos de América, el mes de octubre es el mes de la concientización sobre el cáncer de mama, siendo una campaña anual, promovida por la unión de la Sociedad Americana de Cáncer desde 1985. La primera cinta rosada fue utilizada en 1991, cuando la Fundación Susan G. Komen los obsequió a los participantes durante la carrera Race for the Cure en la ciudad de Nueva York, en alusión a los sobrevivientes del cáncer de mama. A partir de dicho evento se utiliza el color rosa como símbolo.
En 2022, en todo el mundo se diagnosticaron 2,3 millones de casos de cáncer de mama a nivel mundial, registrándose 670 000 muertes por esta enfermedad, siendo la segunda causa de cáncer, superado solo por cáncer de pulmón, y la cuarta causa de muerte de todos los cánceres. En Panamá, es la principal causa de cáncer en mujeres, con más de 1000 casos nuevos al año y aproximadamente 1 de 4 de todos los cánceres diagnosticados.
El objetivo de la concientización en esta enfermedad es lograr una detección temprana para el tratamiento oportuno, y así reducir las muertes y discapacidades asociadas al cáncer de mama. Un grupo de expertos en atención primaria y prevención que revisa científicamente la evidencia y efectividad en los Estados Unidos (USPSTF task force) recomendó desde abril 2024, que todas las mujeres se realicen pruebas de detección cada dos años a partir de los 40 años hasta los 74 años. He aquí la importancia de tener un médico de cabecera que indique y evalúe estos estudios para dar una referencia oportuna con el especialista en cáncer.
En general, el tratamiento es individualizado y es multidisciplinario, incluyendo tres pilares fundamentales que van a estar entrelazados y se utilizan según qué tan avanzada esta la enfermedad al momento del diagnóstico. El pilar principal es la cirugía, ya que, sin esta opción, no podemos detener la enfermedad. Su objetivo es retirar el tumor y los ganglios afectados por este, buscando como objetivo principal una intención curativa de la enfermedad y como objetivo secundario preservar la cosmesis.
El segundo y el tercer pilar van entrando en juego dependiendo de que tan avanzado esté el cáncer al momento del diagnóstico e incluyen la radioterapia y la quimioterapia/terapia hormonal, que según el criterio del equipo multidisciplinario se debe administrar antes o después de la cirugía para optimizar los beneficios del tratamiento oncológico, buscar detener la progresión de la enfermedad.
Luego del tratamiento del cáncer de mama, es sumamente importante continuar con visitas periódicas con tu oncólogo, ya que el principal factor de riesgo para desarrollar cáncer de mama, es ser mujer, y este riesgo no es modificable. Actualmente se recomienda que luego del tratamiento, se realice una visita semestral por los primeros 5 años y luego por lo menos 1 vez al año, con una mamografía anual.
Nadie conoce al paciente mejor que el paciente mismo, he aquí la importancia del autoexamen de la mama, ya que puedes identificar que es normal, y si hay algún cambio, reportarlo a tu médico de cabecera de manera inmediata; y al momento de tener una lesión sospechosa por mamografía o por ultrasonido, es importante asistir a una consulta con un cirujano oncólogo para evaluar la necesidad de una biopsia y así obtener un diagnóstico oportuno que nos permita diseñar la mejor estrategia de tratamiento para cada paciente.
El autor es cirujano oncólogo
