La producción material es la fuerza determinante del desarrollo de la sociedad. El significado del trabajo y de la producción material consiste en que constituyen la fuerza decisiva y determinante de todo el desarrollo de la sociedad y se encuentran en la base de todos los aspectos de la vida social, incluidos los espirituales.
A manera de introducción, nos preguntamos: ¿por qué la producción material desempeña un papel determinante en la vida de la sociedad humana?
La respuesta inmediata es porque constituye la fuente de su existencia. La sociedad humana, en cuanto sociedad, no existiría si no utilizara los elementos de la naturaleza, los productos alimenticios, el vestido, la vivienda, etc. Queremos indicar, con el ejemplo mencionado, que las transformaciones fundamentales de la sociedad se inician en la producción material; es decir, que las concepciones y las instituciones sociales reflejan el carácter de la producción y de las relaciones económicas entre los hombres.
De esta forma, surgen nuevas concepciones y teorías sociales al evolucionar las condiciones materiales que permiten llevarlas a la práctica. Mostraremos un ejemplo. Las ideas avanzadas de los pensadores franceses del siglo XVIII surgieron cuando la producción feudal cedió su lugar al capitalismo, basado en la maquinaria y en el trabajo de hombres libres de cualquier dependencia. Es decir, tanto los instrumentos como los hábitos de trabajo y las relaciones económico-sociales del feudalismo habían caducado y, en su lugar, se inició un nuevo modelo de producción: el capitalismo, con nuevos instrumentos de trabajo, nuevos hábitos de producción y un trabajador liberado de toda dependencia feudal.
Con el surgimiento de estas nuevas relaciones económicas surgen nuevas ideas e instituciones, de acuerdo con las necesidades reales de la sociedad, que se convierten en un instrumento necesario para quienes luchan por el establecimiento del nuevo régimen social. Observamos que las nuevas ideas resaltan las fuerzas progresivas del desarrollo social y se apoyan en las leyes de la evolución de la sociedad, ante todo, en las leyes del desarrollo de la producción material.
No podemos pasar por alto la resistencia de cierta parte de la sociedad, influenciada por antiguas ideas, que dificulta el avance de la sociedad y, en determinadas circunstancias, retrasa su evolución, la cual presupone nuevos tipos de instrumentos de trabajo, nuevos hábitos de producción y trabajadores liberados de toda dependencia feudal.
En la instauración y evolución de las nuevas relaciones económicas surgen nuevas necesidades reales de la sociedad, que se convierten en un instrumento necesario para quienes luchan por el establecimiento de un nuevo régimen social. Con este ejemplo, podemos observar que las nuevas ideas representan las fuerzas progresivas del desarrollo social y se apoyan en las leyes del desenvolvimiento de la sociedad, ante todo, en las leyes del desarrollo de la producción material.
En el caso concreto de la evolución de nuestra sociedad panameña, estas ideas nunca han logrado detener el desarrollo económico de la sociedad, ni mucho menos anular el movimiento social. Así se manifiesta, una vez más, el papel determinante de las leyes objetivas del desarrollo social.
El origen de las ideas, teorías e instituciones sociales se encuentra en las condiciones y leyes que rigen el desarrollo histórico. Estas teorías e instituciones sociales se apoyan en los nuevos medios y relaciones que surgen con nuevas leyes sujetas a la producción social. Son teorías e instituciones más avanzadas que las precedentes. No pertenecen a las que se apoyan en las fuerzas ni en los antiguos elementos de la producción social. En otros términos, hemos podido apreciar que la producción social separó de la naturaleza a la sociedad y figura en la base de todas las leyes histórico-sociales.
Surge un nuevo aspecto, que consiste en que la producción social, al vincular la sociedad con la naturaleza, encarna la unidad que ambas conforman. Desde este punto de vista, podemos confirmar que la producción material es un proceso que transcurre entre la sociedad y la naturaleza exterior e implica un intercambio entre una y otra. La acción recíproca de la sociedad y la naturaleza en el proceso de producción se modifica a medida que la sociedad se desarrolla.
La naturaleza influye sobre la sociedad, principalmente sobre la producción material, en diferentes aspectos. A medida que se desarrolla la producción material, aumenta el grado de dominio de la sociedad sobre las fuerzas espontáneas de la naturaleza.
Según nuestras consideraciones filosóficas, el problema de la correlación entre la naturaleza y la sociedad no puede resolverse desde el punto de vista del idealismo, que desestima la naturaleza, ni tampoco desde el punto de vista del materialismo metafísico, que no ve la diferencia cualitativa entre los fenómenos sociales y naturales.
Esta solución podemos encontrarla partiendo del materialismo enriquecido con la teoría científica del desarrollo, la dialéctica; es decir, partiendo del materialismo dialéctico.
En conclusión, podemos afirmar, en el presente análisis filosófico, que la concepción materialista del mundo se convirtió en una concepción armónica que nos brinda una visión materialista, auténticamente científica, de todos los fenómenos del mundo objetivo; es decir, de la naturaleza y de la sociedad.
La autora es especialista en Filosofía y Letras Universidad Complutense de Madrid.

