Recientemente, el presidente y la ministra de Educación inauguraron la Escuela República de Venezuela en un evento lleno de celebraciones. Es importante resaltar que el objetivo de esta inauguración debe ir más allá de colocar una placa con los nombres de los funcionarios, buscando realmente beneficiar a los cientos de estudiantes que asisten a la escuela. Las imágenes mostradas en televisión reflejaron a niños contentos y bien vestidos en un ambiente educativo adecuado, lo que nos lleva a cuestionar si esa imagen es realmente la proyección de la reforma educativa que se está promoviendo.
El presidente expresó la necesidad de trabajar en todas las escuelas para disminuir las brechas en el acceso al conocimiento, con el objetivo de equiparar la educación pública con la privada. Esta equiparación debe lograrse no solo mediante una infraestructura física adecuada, sino también asegurando cuerpos docentes con vocación de enseñar y estudiantes dotados de herramientas tecnológicas que les permitan adquirir los conocimientos necesarios para desenvolverse en la sociedad y continuar su educación formal o ingresar al mundo laboral.
Uno de los grandes proyectos de la actual administración es elaborar una reforma a la Ley Orgánica de Educación, la cual tiene más de 70 años y está desactualizada frente a los avances técnicos y cambios en la docencia moderna. Entendamos que una ley, por sí sola, no resuelve todos los problemas, pero la reforma educativa genera expectativas. Surge la duda sobre si la reforma educativa garantizará currículos modernos, docentes profesionales y dedicados, así como ambientes educativos atractivos que motiven a los estudiantes a permanecer en la escuela y no desertar.
Las reformas planteadas deben dirigir políticas sobre el currículo educativo, estableciendo materias y cursos obligatorios que ayuden a formar buenos ciudadanos. Es relevante considerar la promoción de un modelo educativo como el sistema STEM (acrónimo en inglés de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), implementado en muchos países, donde se integran estas disciplinas en el proceso de enseñanza-aprendizaje. ¿Tenemos un liderazgo ministerial que entienda esto y pueda sentar las pautas para implementarlo?
El sistema STEM se define como una metodología que desarrolla de manera globalizada los contenidos de estas ramas, garantizando un aprendizaje significativo y contextualizado. Este enfoque implica el desarrollo de competencias en diversas áreas que permitan a los estudiantes integrarse en la sociedad actual.
Para implementar este sistema de enseñanza-aprendizaje, es fundamental que los educadores tengan vocación y una formación profesional de alto nivel. El rol de los educadores debe servir como guía que entienda las necesidades e intereses de los niños, evaluando sus conocimientos previos y potenciando su creatividad e intelecto crítico.
El objetivo principal debe ser impulsar y potenciar las capacidades de los niños desde la infancia, permitiendo el desarrollo integrado de las disciplinas STEM y la adaptación al mundo que los rodea. La enseñanza de un segundo idioma durante toda la carrera escolar debería culminar con un dominio básico que permita a los estudiantes interactuar en otros contextos. Estimular la imaginación y las habilidades desde temprana edad motivaría a los estudiantes a permanecer en la escuela, haciendo del aprendizaje una experiencia divertida y propicia para la investigación.
La deficiencia en la educación pública panameña debe revertirse para elevar el nivel de estudiantes y egresados. La eliminación de las pruebas PISA debido a resultados vergonzosos ha sido una forma de ignorar el problema y no ha permitido medir el desempeño durante muchos años. Ahora resulta que se planea adoptarlas e implementarlas para el año 2029 para medir el impacto de las reformas. Los chinos han mantenido el puntaje récord, mientras que en Panamá se mantiene la continuidad de la misma ministra de Educación.
El analfabetismo sigue aumentando, lo que limita a los individuos para obtener calificaciones aptas para ingresar a la fuerza laboral y, como resultado, aumenta la tasa de desempleo, que ya supera el 10%. Es urgente tomar medidas para que, en unos cinco años o en la próxima generación, tengamos una juventud educada y capaz de salir del letargo negativo existente. Este trabajo de reconversión educativa es largo, costoso y debe ser constante, liderado por educadores comprometidos.
Panamá no ha logrado atraer industrias tecnológicas como Costa Rica, principalmente porque no cuenta con la mano de obra calificada necesaria para sostener un desarrollo industrial requerido por las grandes empresas internacionales. Por más incentivos que se ofrezcan, empresas como NVIDIA, INTEL o cualquier fabricante tecnológico no se instalarían en el país debido a la falta de personal capacitado disponible. A pesar de la posición geográfica privilegiada de Panamá como centro logístico, la generación de empleos permanentes no es suficiente para absorber el crecimiento demográfico, debido a la deficiente mano de obra local. Es necesario revertir esta situación mediante una educación robusta impulsada por una verdadera reforma educativa que eleve el nivel intelectual de la población.
La educación pública necesita una reforma profunda que permita a los estudiantes adquirir competencias relevantes para la sociedad actual y el mundo laboral. Solo así se podrá garantizar el desarrollo sostenible del país y superar los retos que enfrenta en materia de empleo, innovación y crecimiento.
El autor es ciudadano.


