La decisión de Panamá de retirarse de la prueba PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) plantea dudas sobre su estrategia para mejorar su imagen internacional y salir de las listas de paraísos fiscales. Esta acción no solo impacta el ámbito educativo, sino que también contradice el compromiso del país con estándares globales.
PISA: Más que una evaluación académica
PISA mide la capacidad de los jóvenes de 15 años para aplicar lo aprendido en situaciones reales. Al retirarse, Panamá ignora la importancia de evaluar las competencias de su futura fuerza laboral, crucial para la competitividad económica.
La paradoja y sus repercusiones
Esta decisión representa una paradoja preocupante:
Mientras Panamá busca demostrar transparencia fiscal, su retirada de PISA podría percibirse como un retroceso en la evaluación de su capital humano.
Envía señales mixtas sobre el compromiso del país con los estándares internacionales.
Las repercusiones podrían incluir:
Cuestionamiento de la transparencia del país en otros ámbitos.
Incertidumbre entre inversores por la falta de datos comparativos sobre la fuerza laboral.
Percepción de desalineación con normas globales.
PISA y competitividad económica
La participación en PISA es clave no solo en educación, sino también en el ámbito económico:
Los resultados son un indicador de la calidad del capital humano para inversores.
Ofrece datos valiosos para mejorar políticas públicas y preparar a los jóvenes para el mercado laboral global.
Evidencia la disposición del país a someterse a evaluaciones externas, principio aplicable en la lucha contra los paraísos fiscales.
Transparencia: un derecho de la comunidad
La transparencia en el desempeño del sistema educativo es un derecho fundamental de la comunidad, no propiedad exclusiva de los funcionarios. Los nuevos enfoques de transparencia y acceso a la información enfatizan:
El derecho ciudadano a conocer el estado del sistema educativo.
La importancia de la rendición de cuentas y la participación ciudadana en la toma de decisiones.
La construcción de confianza entre el gobierno y los ciudadanos.
La relación entre transparencia educativa y desarrollo sostenible.
ERCE y PISA: Evaluaciones complementarias
Es importante destacar que la participación en el Estudio Regional Comparativo y Explicativo (ERCE) de la UNESCO no es incompatible con la aplicación de PISA. Ambas evaluaciones, aunque igualmente respetables, miden aspectos diferentes del sistema educativo. Mientras ERCE se enfoca en el currículo y en los logros de aprendizaje en el contexto latinoamericano en alumnos de tercer y sexto grado, PISA evalúa la aplicación de conocimientos adquiridos hasta los 15 años en situaciones de la vida real a nivel global. La participación en ambas pruebas proporcionaría a Panamá una visión más completa y matizada de su sistema educativo, beneficiando tanto la planificación nacional como la proyección internacional.
Panamá debería reevaluar su decisión:
Integrar PISA en su estrategia de mejora de imagen y cumplimiento de estándares globales.
Demostrar compromiso con la mejora continua en educación y otros sectores.
Usar los datos de PISA para preparar a los jóvenes para la economía global.
Establecer un diálogo abierto con la OCDE sobre los beneficios de iniciativas como PISA.
Reconocer que la transparencia en el desempeño educativo empodera a la comunidad y fortalece la democracia.
La retirada de Panamá de PISA contradice nuestros esfuerzos por mejorar su imagen internacional y comprometernos con estándares globales. Reconsiderar esta decisión podría beneficiar nuestro sistema educativo, fortalecer nuestra posición internacional y demostrar un verdadero compromiso con el progreso y la participación ciudadana. Adoptar una postura de transparencia en línea con los enfoques globales actuales es crucial para el avance de Panamá hacia una mayor competitividad y desarrollo sostenible.
La autora es educadora y expresidenta de la Junta Nacional del Escrutinio