El 40.4% de las personas entrevistadas en siete países, incluyendo Panamá, dijo haber sido víctima de algún tipo de violencia digital.
Desde un tweet anónimo que degrada a una persona con el objetivo de censurarla hasta la filtración de un video con imágenes intímas, ambos constituyen ataques y violencia pero en un nuevo campo de batalla: el entorno digital.
Al menos 461 personas en siete países de la región, entre ellos Panamá, dijeron haber sido víctimas de violencia digital al menos una vez en su vida. Otras 549 reportaron sufrirla entre una y tres veces por año.
Los datos son fruto de una encuesta regional que realizó IPANDETEC a mil 358 personas dispersadas en Centroamérica y República Dominicana.
De Panamá participaron 178 personas. Del total, 75 reportaron haber sufrido algún tipo de violencia digital al menos una vez en su vida, mientras que otras 68 dijeron experimentarla ente una y tres veces en promedio por año. Por otro lado, 22 personas contestaron que reciben al menos un ataque al mes y otras ocho lo sufren semanalmente. Otras cinco personas reportaron ataques diarios, inclusive.
Entre los ataques que reportaron los afectados en Panamá, que incluyen mujeres, hombres, transgéneros, personas no binarias y no auto-identificadas, están el acceso, uso, control, manipulación y/o publicación de información privada y datos personales y acoso y hostigamiento.
Otras violencias reportadas recogen afectaciones a canales de expresión y/o ataques coordinados, amenazas en línea, desprestigio en línea, difusión de contenido íntimo sin consentimiento, explotación sexual facilitada por tecnologías, expresiones discriminatorias y/o discurso de odio y extorsión en línea.
La violencia digital también tiene cara de mujer.
La mayoría de quienes participaron en el sondeo voluntario que impulsó IPANDETEC son mujeres: 68.18% de la muestra a nivel regional y 80.89% de la muestra en Panamá. Un sesgo que automáticamente arroja que la mayoría de las víctimas son mujeres. Sin embargo, que hayan sido en su mayoría mujeres quienes hayan aceptado llenar la encuesta dice mucho más.
Eso, y otros estudios contundentes. Por ejemplo, el monitoreo de violencia política digital que también realizó IPANDETEC en Honduras y Costa Rica en el marco de las últimas elecciones en esos países, concluyó que si bien estos procesos electorales contaron con mayor participación de candidatas, la llegada de más mujeres a los congresos e incluso la elección de la primera mujer presidenta en Honduras, “la violencia política de género continúa manifestándose y el espacio digital es un escenario con constantes agresiones, en un contexto donde las redes sociales son plataformas propicias para compartir ideas y generar debate, pero ante la hostilidad muchas mujeres deciden reducir su participación en ellas”.
En el monitoreo se encontró también que las candidatas más atacadas eran aquellas con mayores niveles de exposición pública, sin distinción de su ubicación en el espectro político ideológico, y que los ataques se condensaban en sus vidas personales, en detalles o rumores de sus vidas privadas o su relación con otras personas, en su mayoría hombres.
Aceptarlo es el primer paso. Los estados deben reconocer los riesgos de la violencia digital y política contra todos y todas, pero especialmente contra las mujeres, quienes históricamente son las más afectadas, tanto en número como en gravedad. Este mes finalizan los 16 días del activismo contra la violencia de género, lo que representa un atinado momento para recordarle a las autoridades las recomendaciones que previamente ha planteado IPANDETEC en sus informes: que los países centroamericanos deben reconocer la violencia política y la violencia digital basada en género como formas de violencia contra las mujeres, establecer políticas públicas, leyes y protocolos que de orientación y sanción cuando se den los actos, sancionar a las y los perpetradores, sincronizar la legislación nacional a los estándares de derechos humanos internacionales, adoptar protocolos contra la violencia política de género, capacitar a las autoridades que deben ejecutar los lineamientos, educar a toda la población sobre el tema, apoyar a las organizaciones que luchen contra estos tipos de violencia y publicar las estadísticas de denuncias de violencia digital y política para proponer soluciones basadas en dichas estadísticas.
La autora es directora ejecutiva de IPANDETEC
