La libertad es el derecho más preciado que tenemos los seres humanos, y es el principal pilar de la democracia. Sin ella, los seres humanos somos cautivos de los gobiernos y la democracia desaparece.
La libertad de expresión -la más importante de todas las libertades-, es primordial para que los ciudadanos podamos expresarnos, para que estemos informados, y para que hagamos valer nuestro derechos y libertades.
Los medios de comunicación responsables y que hacen su trabajo con seriedad, son los principales vigilantes de las actuaciones de los gobiernos y de la sociedad en general. Gracias a su trabajo se conocen los abusos y actos de corrupción que cometen los gobernantes, empresarios y cualquiera que participe en ellos. Gracias a ellos, hemos sabido de los muchos casos de corrupción que han sucedido en nuestro país en los últimos quince años.
Por esa razón condenamos el ataque que están sufriendo La Prensa, MEDCOM y TVN injustamente. Igualmente rechazamos la forma como algunos periodistas han sido vilipendiados de manera irresponsable. Me solidarizo con cada uno de esos periodistas, así como con los medios atacados.
Es importante destacar que se trata de un ataque selectivo. Algunos medios y periodistas con claros sesgos no han sido mencionados. El silencio del gobierno y del Ministerio de Gobierno, los hace cómplices.
La libertad de protesta y de movilización es otra de las libertades que forman parte del catálogo de derechos que ejercemos los ciudadanos en democracia. La Constitución y la ley nos permite protestar de manera cívica y pacífica, como fue el caso de las marchas y protestas del grupo de jóvenes liderados por “Sal de las Redes” y otras organizaciones similares. No solo ejercieron sus derechos ciudadanos, sino que su espontaneidad y originalidad, captó la confianza de todo el país, logrando impresionantes apoyos. Nunca usaron la fuerza para impedir el paso de terceros, dando un ejemplo de cómo se protesta en democracia.
La libertad de pensamiento forma también parte de los derechos y garantías fundamentales. Se trata de una libertad que nos obliga a respetar las diferencias de opinión, aún aquellas que defienden temas que rechazamos. Sin embargo, hay que rechazar con firmeza aquellas opiniones que reflejan posiciones extremas que ponen en peligro los derechos humanos, los derechos y garantías fundamentales y la democracia.
Tales posiciones se impusieron por la vía democrática en Venezuela y Nicaragua -aunque obviamente se trate de una farsa de democracia-, y por la vía violenta en Cuba. Aquí en Panamá, la izquierda no democrática ha sido derrotada fulminantemente en las urnas en dos ocasiones, y pareciera que, conociendo claramente ese rechazo en dos elecciones seguidas, han decidido optar por la vía violenta.
Tras las marchas pacíficas en rechazo a la minería a cielo abierto lideradas por jóvenes y grupos ambientalistas, se empezaron a producir marchas y cierres violentos liderados por dirigentes de Suntracs, asociaciones de profesores y maestros, así como grupos originarios. La dirigencia de Suntracs se aprovecha de su estructura sindical y, lejos de apoyar de sus afiliados, les niega la posibilidad de elegir democráticamente a sus dirigentes.
La estrategia equivocada que están utilizando y que está provocando la confrontación entre panameños y la lucha de clases, termina afectando a los que ellos dicen defender. Se han concentrado en atacar a los empresarios como si todos formaran parte de una élite. ¡Qué equivocados están!
El 85% de los empresarios de Panamá son los micros, pequeños y medianos empresarios, productores y emprendedores. Son los dueños de fondas, taxis, micros empresas, pequeños productores de cinco a diez hectáreas, que generan la gran mayoría de las plazas de empleos del país. En la mayoría de los casos, se trata de emprendimientos que se mantienen con lo que se produce en el día, lo que permite la subsistencia familiar diaria.
Esos pequeños empresarios son los que tienen que ingeniarse para cubrir sus compromisos y ver qué ganancia obtienen a fin de mes. Sus colaboradores han sido los grandes perjudicados en esas acciones violentas. Y las denomino así, porque al producirse los cierres de carreteras y avenidas, afectan a esos terceros.
La pelea fue para tener un país sin minería metálica a cielo abierto, y que se dé un cierre ordenado de la mina, como debe ser. Pero no destruyamos el país enfrentando panameños vs panameños, que es el objetivo de esos dirigentes sindicales.
Al presidente Nito Cortizo le decimos que la democracia se defiende aplicando la ley, con autoridad democrática. Usted dijo que le preocupaba cómo saldría del cargo, pero lo cierto es que su salida ya no podrá ser por la puerta de entrada. Salga al menos con dignidad por la puerta de atrás, no vaya a ser que le toque salir por una ventana.
El autor es miembro fundador del Movimiento Otro Camino Panamá
