En una reciente entrevista, Dana Castañeda, presidenta de la Asamblea Nacional (AN), mencionó que al asumir el cargo recibió 3,300 funcionarios en la planilla 001 (permanentes), pero que hoy solo quedan 2,500, destacando con orgullo haber reducido en 730 el número de empleados. Luego añadió que han desvinculado entre 400 y 500 personas (asumiendo que el resto renunció). También mencionó que algunos destituidos tuvieron que ser reintegrados, ya que están amparados por la carrera legislativa o padecen enfermedades crónicas.
Castañeda también se refirió a la planilla 172, que corresponde a los funcionarios contratados. En ella encontró entre 2,500 y 3,000 contratos, los cuales asegura haber eliminado en su totalidad, indicando que se trataba de empleados fantasmas o “botellas”. Esto constituye un delito que debería investigarse, tanto a quienes los contrataron como a los que recibieron salarios sin realizar ninguna labor en beneficio del Estado. La presidenta afirmó haber tenido la valentía de eliminar esa planilla, pero queda por ver si tendrá el coraje de presentar las denuncias penales correspondientes.
En cuanto a la planilla 002, que incluye a los funcionarios transitorios, Castañeda señaló que encontró 3,500 empleados y que hoy solo quedan 1,500, lo que implica la eliminación de alrededor de 2,000.
Según estos datos, la AN cuenta ahora con “solamente” 2,500 funcionarios permanentes y 1,500 transitorios, es decir, 4,000 empleados en total. Esto equivale a un promedio de 56 funcionarios por cada uno de los 71 diputados, una cifra desmesurada. Castañeda aclaró que los números son “aproximados” debido a que la planilla cambia constantemente, lo que sugiere que se trata de una planilla flexible según sus intereses, afectando la estabilidad institucional.
Si tomamos en cuenta sus propios números, habría desvinculado al menos a 2,500 servidores contratados, 2,000 eventuales y 700 permanentes, es decir, un total de 5,200 funcionarios. Esto sugiere que al asumir el cargo, la AN contaba con aproximadamente 9,200 servidores públicos (sumando los 4,000 que permanecen). Sin embargo, no se ha publicado la planilla actualizada, lo que genera dudas, especialmente cuando se observa la incorporación de nuevos asesores con salarios de $5,000 mensuales, cuyas credenciales parecen estar vinculadas a su cercanía con el partido político de la presidenta.
El presupuesto inicial aprobado para la AN en 2024 fue de $150 millones, pero al 30 de junio se modificó a $179.2 millones. A pesar de la supuesta desvinculación de más de 5,000 empleados, el presupuesto ha aumentado a $181.2 millones bajo la gestión de Castañeda, lo que implica un incremento de $2 millones, aun cuando se han producido despidos.
Además, solicitó al Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) $3.3 millones para pagar la segunda y tercera partida del décimo tercer mes, argumentando que dichos gastos no estaban contemplados en el presupuesto inflado. El MEF le aprobó $1.9 millones para la segunda partida, exigiendo que la tercera fuera cubierta mediante ahorros.
Un aspecto preocupante es que cada diputado puede manejar una planilla de hasta $20,000 mensuales. Si los 71 diputados utilizan el máximo, se estarían gastando $17 millones anuales solo en planillas. El diputado Neftalí Zamora, de la coalición Vamos, afirmó públicamente que tiene 7 empleados a quienes les paga $16,500 mensuales. Esto sugiere que hay aproximadamente 497 funcionarios trabajando para los 71 diputados.
Si consideramos que de los 2,500 funcionarios permanentes, 497 están asignados a los diputados, ¿cómo se justifica la existencia de otros 2,003 funcionarios permanentes? La duplicidad o triplicidad de funciones parece evidente, lo que sugiere que muchos de estos empleados podrían ser “botellas”. Castañeda también afirmó que la planilla 080, que corresponde a los diputados, no existe, lo que sugiere que los empleados de cada diputado están siendo incorporados en la planilla 001 (permanentes) o en la 002 (eventuales).
La reciente entrevista a Dana Castañeda deja demasiadas dudas y serios vacíos institucionales. La AN parece estar en desorden, y el MEF no ha tomado las medidas necesarias para garantizar una verdadera contención del gasto. No hay una manera lógica de justificar los números presentados por la presidenta de la AN, quien además parece enorgullecerse de estos resultados.
El absurdo continúa: si solo $18.1 millones del presupuesto se aprobaron para inversión, entonces de los $181.2 millones del presupuesto modificado, $163.1 millones se destinan al funcionamiento. De estos, los diputados gastan alrededor de $17 millones en planillas, dejando $146.1 millones para el funcionamiento restante, sin incluir las planillas que gestionan directamente los 71 diputados.
La negativa de Castañeda a publicar cifras objetivas y actualizadas ha llevado a que los diputados de la coalición Vamos presenten un “habeas data” en su contra. Sus números no cuadran y el derroche en las planillas continúa.
El autor es abogado.