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CAMBIO DEMOCRÁTICO

Entre lealtades y traiciones

Entre lealtades y traiciones
Entre lealtades y traiciones

El partido Cambio Democrático nació como una plataforma política para llegar al poder y llevar a la silla presidencial a su máximo accionista o dueño: Ricardo Martinelli Berrocal.

A diferencia de la democracia cristiana, PRD y el liberalismo en su momento, que contaron con plataformas ideológicas y orientaciones acerca de los modelos de sociedades defendidos por sus cuadros intelectuales, Cambio Democrático es una empresa más de Ricardo Martinelli para hacer negocios, y así lo demostró su paso coyuntural por el Palacio de las Garzas.

El vacío de poder que hoy existe en Cambio Democrático por la ausencia de su dueño, detenido en Miami, fue disputado por dos facciones: los martinellistas, cuyo emblema es la “lealtad al amo”, y la facción de Rómulo Roux apoyada por la mayoría de los diputados de este colectivo.

Cambio Democrático nació sin democracia interna y solo se acataba lo que decía Ricardo Martinelli, y esto lo demuestra el hecho de que, curiosamente, cuando se presenta una propuesta distinta al círculo de “leales” en las elecciones internas para escoger la directiva, se les tachó de “traidores”.

En una cuña política, el único diputado “leal” a Martinelli habló de evitar “que le quiten el partido a Ricardo Martinelli”, lo que pone de manifiesto un culto a la personalidad y sustenta que no es un partido democrático, sino un partido político S.A. que le pertenece a alguien al igual que una finca, una casa o un auto.

La esposa de Ricardo Martinelli, por su parte, trató de vender la figura de su esposo como la de un “salvador” para muchos panameños que desean su retorno al poder, lo cual constituye una falsedad y distorsión de la opinión pública puesto que no todos los panameños “creen en Ricardo Martinelli”. Si sus propios diputados “leales” en un tiempo pasado hoy se encuentran en una propuesta contraria a la del “jefe”, como lo definió Alma Cortés, miembro del círculo de “leales”, ahora imagínense en un amplio espectro como lo es la población de Panamá.

Un sondeo independiente que realizamos hace algunas semana face to face da cuenta de que las personas con mayor formación académica y altos rangos de profesionalismo rechazan la figura de Ricardo Martinelli por considerarla lesiva a la cultura ética y moral política.

De hecho, Ricardo Martinelli ha sido el único presidente electo en Panamá que ha pernoctado en una prisión en el extranjero. Muchos panameños de mediana y baja cultura sí votarían por Martinelli, ya que se sustentan en aquella consigna tan amoral que pregona “él robó, pero hizo”. Es decir, no porque haya hecho deja de ser un ladrón.

Una frase muy conocida sostiene que cada pueblo tiene los gobernantes que se merecen, y esto parece evidenciarse en algunos diputados que no guardan el perfil que debe tener un servidor público y se ven envueltos en toda clase de espectáculos bochornosos.

La baja autoestima colectiva y falta de formación académica lleva a las multitudes a votar por quienes les regalan un jamón o les dan un par de dólares.

Ya es tiempo de que en Panamá se le ponga un alto a este tipo de prácticas y se corrija el rumbo votando por los más capaces y no por los que más regalan.

Es realmente lamentable observar cómo muchos panameños olvidan tan fácilmente toda la vergüenza que nos ha hecho pasar Ricardo Martinelli y su grupo de funcionarios con tantos escándalos de corrupción a niveles tan aberrantes jamás vistos en nuestra historia como Nación, pero lo más triste es que nuestro sistema de justicia ha sido tan benevolente con ellos otorgándoles toda clase de medidas benéficas que flaco favor le hace al clima de estabilidad y respeto que los panameños decentes queremos para nosotros y nuestros hijos.

Bien lo decía el premio nobel de literatura Gabriel García Márquez en su momento:“los pueblos que desconozcan su pasado están condenados a no tener una segunda oportunidad y desaparecer de sobre la faz de la tierra”. O dicho de otra forma, si no corregimos los errores del pasado siempre estaremos repitiéndolos. Si gana la facción de Rómulo Roux en las próximas primarias, Cambio Democrático puede tener un leve respiro antes de su extinción. Abriría también las posibilidades de una posible alianza con otras facciones políticas de cara a las elecciones de 2019, ya que la figura de Ricardo Martinelli constituye un lastre que muchos quieren evitar.

El autor es sociólogo y docente panameño


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