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Leche humana: un sistema biológico vivo

Leche humana: un sistema biológico vivo
La importancia de la lactancia materna. LA PRENSA/Archivo.

En 1992, la World Alliance for Breastfeeding Action (WABA) creó la Semana Mundial de la Lactancia Materna como una campaña global durante la primera semana de agosto, en la que el mundo se une bajo un lema en común con el fin de proteger, promover y apoyar la lactancia.

“Lactancia materna para un comienzo sostenible: fortalecer lo que funciona”. Este lema de 2026 nos invita a mirar más allá de una decisión individual. Proteger la lactancia exige políticas, servicios de salud y comunidades que la hagan posible. También exige comprender que lo que estamos protegiendo es un sistema biológico dinámico, único y especializado para cada humano.

Además de agua, grasas, proteínas y carbohidratos, la leche contiene inmunoglobulina A secretora, lactoferrina, lisozima, citocinas, hormonas, factores de crecimiento y células vivas. Sus concentraciones cambian con la etapa de lactancia y la edad gestacional, entre otros factores. Por eso, además de aportar calorías, ayuda a defender las estructuras del cuerpo, a madurar el intestino, a educar al sistema inmunitario y a comunicar al cuerpo, desde adentro, con el entorno. Las tecnologías “ómicas” continúan ampliando el mapa. En 2024, un artículo de Pieter M. Dekker, entre otros, en la revista Scientific Reports, presentó un análisis de 297 muestras que identificó 1,690 proteínas y 9,192 péptidos naturales, muchos aún con funciones por aclarar.

Otra frontera reciente son las vesículas extracelulares: diminutos paquetes rodeados por una membrana (como si fueran gotas) que transportan proteínas, lípidos y material genético, incluidos microARN capaces de regular la expresión de genes. Un estudio publicado en 2025 por Brett Vahkal y otros en la revista Pediatric Research mostró que estas vesículas modulaban la inflamación y la supervivencia de células intestinales e inmunitarias, con diferencias entre la leche de madres de bebés nacidos a término y la de madres de bebés prematuros. Es un hallazgo prometedor, aunque todavía no constituye evidencia clínica en lactantes.

La ciencia confirma que la leche humana es alimento, defensa e información biológica de millones de años de evolución al mismo tiempo, alimentando no solo a un ser humano, sino también al ecosistema que habita en él.

La inversión en la infancia es la más redituable del mundo, pues ahorra costos a lo largo de la vida en atención sanitaria. Fortalecer lo que funciona demanda políticas públicas que protejan los derechos de las familias, aseguren una atención capacitada y oportuna, garanticen protección laboral y brinden acompañamiento personal, para que cada familia reciba apoyo respetuoso e informado.

La autora es médica pediatra, fellow en medicina de lactancia de la Universidad de Rochester, Nueva York; miembro de la Comisión Nacional para el Fomento de la Lactancia Materna (Confolacma) e integrante de Ciencia en Panamá.


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