Han transcurrido cinco años desde cuando ejercí por primera vez mi derecho democrático al voto.
Desde entonces, he reflexionado sobre el poder y la responsabilidad que conlleva participar en el proceso electoral. Aquella experiencia marcó el inicio de mi compromiso con la sociedad y sus valores fundamentales. Cada elección en la que participo se convierte en un acto de afirmación de mis creencias y en un pequeño paso hacia el cambio que anhelo para mi comunidad y mi país.
El Tribunal Electoral destaca a Chiriquí como la tercera provincia con mayor participación electoral, representando el 12% del total de votos emitidos. Este hecho resulta intrigante al compararse con un informe del Consejo Permanente Multisectorial para la Implementación del Compromiso Nacional por la Educación (COPEME) de 2020, que reveló que el 6% de los estudiantes abandonaron el sistema educativo en la provincia. Como residente en Chiriquí, ¿cómo puedo garantizar que los electores estén debidamente informados y participen activamente en el proceso electoral?
En un país en el que la democracia es un pilar fundamental, es vital que los ciudadanos estemos informados y seamos capaces de diferenciar la verdad en los discursos políticos. La comprensión lectora no solo implica decodificar palabras impresas, sino también interpretar discursos políticos, analizar propuestas y cuestionar afirmaciones.
Últimamente, la política panameña ha estado marcada por una diversidad de voces y opiniones. Con múltiples partidos políticos y candidatos por libre postulación compitiendo por la atención del público, es fácil verse abrumado por la avalancha de información. La comprensión lectora, en este punto, se vuelve un aliado estratégico para la ciudadanía. Los electores deben ser capaces de evaluar críticamente las plataformas políticas; diferenciar promesas realistas, de simples aspiraciones; y distinguir entre hechos y opiniones sesgadas.
En un entorno político en el que el populismo y las promesas sin sustento ni factibilidad a menudo nublan el panorama, la habilidad de leer entre líneas se convierte en un escudo contra la manipulación. Los discursos políticos pueden estar hábilmente diseñados para apelar a las emociones en lugar de a la razón. Es responsabilidad de cada ciudadano descifrar los verdaderos motivos detrás de las palabras. La comprensión lectora permite detectar inconsistencias, identificar mentiras lógicas y cuestionar la veracidad de las afirmaciones políticas.
La educación juega un papel fundamental en el fortalecimiento de la comprensión lectora entre los ciudadanos panameños y en su capacidad de escoger mejor quien liderará los destinos de los panameños en los próximos cinco años. Desde ComPa’lee, proyecto nacido en el Laboratorio Latinoamericano de Acción Ciudadana (LLAC) del que soy cofundador, creemos firmemente que la comprensión lectora desde edad temprana, ayuda a fomentar el pensamiento crítico y el análisis de textos para cultivar una ciudadanía informada y comprometida. Los programas educativos deben incluir la enseñanza de habilidades de lectura globalizada, en los que los estudiantes aprenden a hacer preguntas, buscar evidencia y formar sus propias opiniones.
Leer comprensivamente empodera a los ciudadanos panameños y fortalece la democracia. Un electorado informado es capaz de tomar decisiones políticas fundamentadas y responsables, contribuyendo así al desarrollo y a la estabilidad de la nación. En tiempos de elecciones, la comprensión lectora se convierte en una herramienta invaluable para navegar por el mar de discursos políticos y tomar decisiones informadas en las urnas.
En Panamá, un país tan dinámico, en el que la política juega un papel central en la vida cotidiana, poder leer y comprender se vuelve indispensable.
La comprensión lectora no solo es una habilidad académica, sino un acto de empoderamiento ciudadano y un elemento fundamental para el funcionamiento saludable de la democracia. En tiempos de elecciones, recordemos la importancia de ser lectores críticos y estar siempre dispuestos a cuestionar, analizar y reflexionar sobre la información que recibimos.
A esos 3 millones 200 mil panameños que se espera acudan a las urnas, solo puedo decirles que el voto es una herramienta poderosa que tiene un impacto directo en la dirección que toma una sociedad. Al votar de manera informada y reflexiva, accedemos a estadios de competitividad en los que podemos contribuir a elegir líderes y políticos que reflejen nuestros valores y objetivos como sociedad.
El autor Miembro de ComPa’lee y egresado del LLAC 2022
