El comercio entre los países de Centroamérica es un problema de muy vieja data. Los costos para comercializar bienes en la región se calculan en cinco veces más altos que el mismo costo en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE); trámites aduaneros repetitivos, burocracia, regulaciones laborales, problemas de infraestructura y de tecnología provocan que el comercio en la región sea poco efectivo, costoso y lento, restando competitividad a la región.
De acuerdo al Reporte de Libertad Económica para Centroamérica, la libertad de comercio internacional en los países de la región se lleva puntuaciones muy satisfactorias en comparación con las otras variables del índice, como son la seguridad jurídica y regulaciones laborales, en la que todos los países debemos hacer grandes esfuerzos por presentar e implementar mejoras prácticas y hasta en algunos casos, como el tema judicial, reformas estructurales.
En la región centroamericana la primera posición en libertad para el comercio internacional se la lleva Panamá, con un puntaje de 8.70 de 10, y que ocupa el tercer lugar en esta variable en el mundo, precedida por Hong Kong y Singapur. Le sigue a Panamá, Guatemala y Costa Rica, con puntuaciones de 8.19 y 8, respectivamente.
A pesar de estos altos puntajes de la región, las barreras no arancelarias y las regulaciones son las variables a las que debemos prestar una mayor atención; todos los países centroamericanos obtienen puntajes muy bajos en estas variables, a pesar de que el puntaje global sea satisfactorio.
Con respecto a las otras variables que se consideran para el puntaje del área de libertad de comercio internacional, podemos destacar que El Salvador y Panamá tienen calificaciones muy buenas con respecto al cumplimiento de los costos de importación y exportación, mientras países como Honduras y Nicaragua deben prestar especial atención en la mejora de sus procesos.
A nivel general, podemos resaltar que Honduras, quien tiene el menor puntaje en la región (7.22) y El Salvador, con un puntaje de 7.68, requieren reformas precisas y urgentes con respecto al control de capitales, a los costos de cumplimiento de importaciones y exportaciones. Todos los países deberán enfocar su atención en las regulaciones y las barreras no arancelarias, y en general en las restricciones a las inversiones, y en el caso específico de Panamá, especial atención a los controles de precios.
Los grandes retos de toda la región: la seguridad jurídica y las regulaciones laborales. En todos los países de la región podríamos registrar casos actuales donde se manifiesta la ausencia de cortes imparciales, la falta de credibilidad y de independencia judicial, la ausencia de la separación de los órganos del Estado, y un costo de criminalidad cada vez más alto.
Los altos costos de contrataciones y despidos, los fueros, los sindicatos y sus huelgas, sumados a la falta de productividad producto de una educación muy deficiente de la población, generan un mercado laboral poco flexible y competitivo en los mercados internacionales.
La libertad económica mide cinco áreas y más de 40 variables, ser bastante exitosos en dos variables y poder comerciar entre nosotros no tendrá sentido si nuestros Estados mantienen la justicia secuestrada y si no somos totalmente libres para emprender y crecer como individuos.
La autora es directora de la Fundación Libertad.