La investigación universitaria ha sido el motor de las ciencias en los últimos siglos, lo que se ha traducido como conocimiento nuevo, progreso social, económico, cultural y otros.
Las universidades de prestigio han llegado a tal distinción por medio de la investigación científica de calidad, tratando de resolver los grandes enigmas de la ciencia y los más acuciantes problemas socioeconómicos y culturales de la humanidad.
En Panamá, la investigación está desarticulada frente a los intereses de los gobiernos de turno, que sin un proyecto de desarrollo nacional verdadero, improvisa o deja en abandono el apoyo a la investigación y a las universidades.
En las universidades, las investigaciones deben estar acordes a un Plan de Desarrollo Nacional y de los ODS, y deben articularse a las otras funciones de la universidad. Sin embargo algunas solo velan por su sostenibilidad económica y su único producto es un joven titulado regularmente con débiles competencias.
La universidad debe pasar por una nueva reforma universitaria integral que, efectivamente, aterrice del pensamiento a la acción, articule a los sectores productivos y la sociedad por medio de la investigación y la extensión, consultando y haciendo públicos desde las líneas de investigación, el equipo de investigadores y otros. Los resultados deben probarse en la realidad, deben generar cambios profundos en la sociedad, y deben resolver los problemas más apremiantes del hoy y del mañana.
La pertinencia en investigación universitaria pasa por la consulta y el entendimiento entre las partes interesadas (stakeholders), incluyendo los sectores interesados en las ciencias, el Estado, las comunidades, las empresas privadas, sindicatos, fundaciones, organismos internacionales, etc. Los resultados ya no deben adornar bibliotecas y laboratorios, ni ser usados solo en la lógica de puntos para el ascenso económico docente.
Urge una plataforma de emprendimiento universitario, llamada también spin-off, para la comercialización de productos y servicios surgidos de la investigación aplicada o de la inventiva en general, promoviendo en la juventud la pasión por la investigación, y bajo el amparo de sus conocimientos y de su universidad, lograr su independencia laboral.
Estos cambios se pueden lograr con la adopción de la responsabilidad social universitaria (RSU). Este enfoque de gestión pretende la atención de los impactos académicos, sociales y ecológicos de las universidades en diálogo y acción transparente con el resto de la sociedad, lo que significaría mayor fuerza ética para exigir mejores presupuestos para funcionamiento, inversión e investigación.
El autor es abogado