A lo largo de la historia, la seguridad ha sido un motivo —o una justificación— determinante para la formación de los Estados. Al analizar nuestro propio caso, el de la nación panameña, es necesario precisar que cuando hablamos de nación nos referimos al conjunto de personas que comparten lengua, cultura y tradiciones, así como un sentido de pertenencia, identidad y memoria histórica.
En 1821, esa nación panameña, a través de una lucha de liberación nacional, se independiza de un imperio español en decadencia y decide unirse a la Gran Colombia. Dicha anexión respondió a un factor clave: la seguridad. Debido a su situación de vulnerabilidad, la nación panameña necesitaba protección militar, estabilidad institucional, seguridad jurídica y protección de la propiedad. Es decir, sentía que, mediante la anexión a la Gran Colombia, reducía sus riesgos y adquiría una condición de mayor seguridad.
De forma similar, la separación de Colombia en 1903 —también entendida como una guerra de liberación nacional— permitió a la nación panameña organizarse y desarrollar racionalmente una estructura estatal propia, con el fin de garantizar seguridad y estabilidad, abrir paso a la justicia, evitar el caos y promover la convivencia y el bienestar común de su población.
Estos hechos evidencian que el origen y la formación de los Estados siempre han estado ligados a la necesidad de resolver los problemas del orden, la seguridad y la protección de la población, con el propósito de enfrentar amenazas e inseguridades y permitir una convivencia pacífica.
Una nación panameña con un Estado ya organizado, encargado de su administración y protección —aunque en permanente proceso de consolidación—, debe identificar y definir sus intereses fundamentales, aquellos que le permitan asegurar su existencia, identidad y continuidad histórica.
Estos intereses trascienden a los gobiernos de turno y están directamente vinculados a la supervivencia nacional. En ese sentido, la nación panameña tiene interés en:
Su existencia y supervivencia.
La conservación de su soberanía e independencia.
La funcionalidad y permanencia del Estado panameño.
Su progreso y desarrollo económico.
La preservación de su identidad nacional y memoria histórica.
¿Cuáles son los intereses nacionales de Panamá en el contexto geopolítico actual?
Para responder a esta pregunta, es indispensable realizar un análisis del entorno global en el que se desarrolla la nación panameña, caracterizado por:
Una Europa en crisis estructural y de identidad, con una polarización social y política profunda.
Una América con tendencias autoritarias prolongadas, marcada por el dominio del crimen organizado y una desaceleración económica significativa.
Una Asia que combina crecimiento económico con alta inestabilidad estratégica y rivalidades geopolíticas entre potencias mundiales.
Un Medio Oriente atravesado por conflictos prolongados y tensiones entre bloques rivales, con presencia indirecta de grandes potencias.
A la luz de este entorno internacional y en contraste con nuestros intereses fundamentales, pueden identificarse los intereses nacionales actuales de Panamá para asegurar su existencia, progreso y consolidación:
La consolidación y superioridad interna del Estado frente a amenazas contra su territorio, población y gobernabilidad.
La protección, operatividad y competitividad sostenible del Canal de Panamá.
El desarrollo económico sostenible.
La seguridad nacional y la conservación de la neutralidad estratégica.
La protección y seguridad de la población.
Amenazas actuales
Las principales amenazas que atentan contra estos intereses nacionales son las tensiones geopolíticas y los conflictos entre potencias rivales, así como las disputas por el control estratégico del Canal de Panamá. A ello se suma el crecimiento del sistema criminal internacional, caracterizado por su convergencia e hibridación.
En este contexto, el reciente fallo de la Corte Suprema de Justicia de Panamá, que declaró inconstitucional el contrato de la compañía china-hongkonesa en los puertos, sitúa al país en un escenario claro de realismo geopolítico, en el que:
Panamá se convierte en un activo geopolítico crítico.
Panamá debe operar en medio del conflicto entre potencias rivales y se convierte en escenario indirecto de competencias estratégicas.
Panamá deja de ser únicamente un actor logístico neutral para convertirse en un espacio estratégico de seguridad hemisférica.
El autor es ex subdirector retirado del Senafront.

