Existe la realidad de que, como sociedad panameña, estamos en crecimiento y aprendizaje constantes. Como pueblo, nos vemos inmersos en problemas que tratamos de solucionar a diario en ámbitos de tipo social, económico, agropecuario, de seguridad, salud y ambiental, entre otros. Porque, al final del día, todos queremos que nuestro país y su población tengan bienestar.
Quizás uno de los problemas que no era primordial hace décadas y que en los últimos años ha cobrado mayor relevancia es el cambio climático y la degradación del medioambiente que nos rodea. Nuestro medioambiente es vital para que podamos vivir.
En este sentido, no es un secreto para nadie que estamos en un mundo donde los patrones a los que estábamos acostumbrados, en cuanto a períodos secos y lluviosos, han cambiado, lo cual se ve reflejado en episodios de los fenómenos de El Niño y La Niña cada vez más constantes. Este hecho altera todos los aspectos relacionados con la vida en nuestro país.
Quizás uno de los grupos que más sufre en la actualidad por estos sucesos es el de los animales salvajes, que, además, tienen que luchar contra nosotros por el espacio que poco a poco les quitamos, debido a que las zonas verdes son cada día más utilizadas para actividades urbanas y agropecuarias. Los animales salvajes, que vienen evolucionando desde hace millones de años, han sufrido una caída drástica de sus poblaciones a nivel mundial durante los últimos 500 años, llegando, en muchos casos, a la extinción de diversas especies.
Uno de estos grupos de animales que ha sufrido en nuestro país es el de los osos hormigueros y los armadillos. En el caso de los osos hormigueros, se reportan para Panamá especies tales como Myrmecophaga tridactyla L., Tamandua mexicana Saussure y Cyclopes didactylus L., mientras que, en el caso de los armadillos, se reportan especies tales como Dasypus novemcinctus L. y Cabassous centralis (Miller). Aunque los osos hormigueros pertenecen al orden Pilosa y los armadillos, al orden Cingulata, ambos grupos tienen importancia dentro de los ecosistemas panameños donde habitan, así como un impacto directo positivo sobre las poblaciones humanas asociadas.
Estos grupos de animales se alimentan de insectos, tales como hormigas, termitas y larvas de diversas especies, que pueden ser, en algunos casos, plagas agrícolas y urbanas, además de especies que pueden afectar la salud de las personas y de los animales domésticos. Generalmente, estos animales, junto con otros de hábitos insectívoros, mantienen las poblaciones de insectos en umbrales equilibrados. Una vez eliminados estos animales insectívoros, las poblaciones de insectos sufren incrementos que se reflejan en serios problemas para las personas y los cultivos agrícolas.
Pero, en los últimos años, las poblaciones de estos animales insectívoros, como los osos hormigueros y los armadillos, han disminuido drásticamente producto de hechos como la destrucción de sus hábitats en zonas verdes, los atropellos en las carreteras, la cacería y los ataques de perros y coyotes. Sin embargo, quizás una de las mayores razones se llama ignorancia.
Son asesinados en muchas ocasiones por razones injustificables: en algunos casos, como el de los armadillos, para consumir su carne, que no tiene la misma calidad que la de otros animales de cría, como las gallinas; y, en el caso de los osos hormigueros, por temor debido a su apariencia. Estos animales no representan un peligro para nosotros, sino que, por el contrario, son nuestros aliados. Lo paradójico es que estas especies de osos hormigueros y armadillos están en peligro de extinción y sus servicios ecosistémicos son importantes para nosotros.
Más que leyes —que son importantes y las tenemos dentro de nuestro marco legal para la protección de estos animales—, hace falta conciencia ciudadana sobre este tema. Hace falta seguir trabajando en la educación y concientización ciudadanas para divulgar y comprender que estos animales merecen seguir viviendo y que, como sociedad, tenemos el deber de protegerlos para que no se extingan. Simplemente, démosles una oportunidad para vivir, porque son habitantes de Panamá, al igual que nosotros.
El autor es profesor especial de la Universidad de Panamá/Centro Regional Universitario de Los Santos.


