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Enfoque gerencial

Los restauradores

Durante estas últimas dos semanas he estado preparando mucha información para distintas actividades en las que me ha tocado participar. En ese proceso de indagación me encontré con un tema que, más que describir una tendencia de consumo, propone la necesidad de recuperar cierto equilibrio en medio de un mundo acelerado, hiperconectado y obsesionado con lo nuevo.

Se trata de los Restauradores, un concepto reciente impulsado por el Global Landscapes Forum y la Youth in Landscapes Initiative y que hace pocas semanas apareció en el informe El Consumidor del Futuro 2028, de la firma de consultoría WGSN.

Lo interesante es que no se trata propiamente de una generación definida por la edad y las brechas entre ellas. La identidad está determinada por las creencias, las emociones y los valores. Por eso prefiero pensar en los Restauradores no como una generación, sino como una actitud frente al mundo.

Un Restaurador no es necesariamente nostálgico. Es alguien que sabe distinguir entre lo que merece conservarse, lo que necesita repararse y aquello que definitivamente debe transformarse.

Repara en lugar de descartar. Recupera lo valioso que se ha perdido. Conserva aquello que merece permanecer. Transforma lo que necesita cambiar. Conecta generaciones en lugar de enfrentarlas. Construye sobre lo existente en vez de asumir que todo lo anterior estaba equivocado. Y, quizás lo más importante, procura dejar las cosas mejor de como las encontró.

Durante años hemos asociado el progreso con velocidad, disrupción, crecimiento, productividad y transformación permanente. La tecnología reforzó esa lógica. Todo debía ser más rápido, más eficiente, más conectado y más inmediato. Sin embargo, quizás estamos comenzando a descubrir que avanzar no necesariamente significa acelerar.

Los datos recogidos por WGSN ayudan a entender por qué. Su Índice de Trayectoria Emocional, construido a partir de información de más de 150 países, señala que desde 2015 el estrés, el miedo y la ira han aumentado significativamente, mientras la felicidad y la confianza se han estancado. Hay, sin embargo, una emoción que mantiene una trayectoria ascendente: la esperanza.

No estamos simplemente ante personas cansadas que quieren desconectarse del mundo. Estamos ante personas que quieren relacionarse con él de otra manera. Los Restauradores responden a la saturación digital, la incertidumbre, la ansiedad climática, la polarización y el ruido cultural buscando intencionalidad, equilibrio, bienestar y conexiones más profundas. Para ellos, incluso el estatus comienza a expresarse menos a través de la acumulación y más mediante el bienestar y el discernimiento.

Leyendo todo esto, no pude evitar pensar que los Restauradores describen una actitud que reconozco cada vez en más personas. Gente que está aprendiendo a distinguir entre lo que la estimula y lo que la nutre, entre lo que la mantiene ocupada y lo que la mantiene entera.

Y tal vez allí haya una idea importante sobre el futuro. Progresar no siempre consiste en reemplazar lo que tenemos por algo nuevo. A veces, también consiste en recuperar aquello que nunca debimos perder.

El autor es Fundador de Semiotik.


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