En la actualidad los cambios en las organizaciones y el entorno se dan a una velocidad a veces abrumadora. La transformación digital se ha acelerado durante los últimos años y hoy en día constituye uno de los procesos de cambio más críticos para la supervivencia empresarial.
Pero hay que entender que no sólo se trata de transformación digital, también e igual de importante es la transformación cultural. Lo primero tiene que ver con la tecnología, lo segundo con la gente a la que hay que acompañar, dar el equipamiento para que puedan asumir los nuevos desafíos y guiar con un liderazgo participativo el proceso de evolución.
En mi experiencia en procesos de cambio y transformación digital, los retos de gestión de talento son mucho mayores que la implementación tecnológica en sí misma. Por ello hay que crear las condiciones para que el cambio se dé según los objetivos previstos.
La gente tiene que ser parte del proceso y no víctima de éste, de allí que la estrategia tiene que considerar un proceso de comunicación interna permanente y oportuno que permita generar un clima de opinión favorable al cambio en la organización y minimizar la incertidumbre.
En todos estos procesos hay adoptadores tempranos pero también detractores. Por ello, hay que acompañar a los diversos equipos y “key users” para facilitarles la transición hacia nuevas tecnologías, escuchar a la gente y progresivamente llevar al resto de la organización hacia los nuevos procesos.
Mantener la confianza en las estrategias de cambio es fundamental y eso requiere de liderazgo, capacitación y buena comunicación.
También vemos en la actualidad reestructuraciones a todo nivel, nuevos modelos de trabajo, el reinicio de temporadas muy dinámicas en materia de fusiones y adquisiciones y crecientes expectativas de los colaboradores sobre las empresas para las cuales trabajan que implican desafíos importantes en materia de gestión de talento.
Desde el año 1998 he estado estudiando los proceso de fusiones y adquisiciones y en particular he seguido de cerca uno de los temas que más me apasiona como es las implicaciones de la cultura corporativa y la transformación digital en estos procesos.
En una de mis publicaciones sobre el tema en el libro Apuntes del Dircom (Argentina 2008), destacaba que muchas fusiones y adquisiciones fracasan en su objetivos por un mal ajuste organizacional, que se traduce en parte en la incapacidad de acoplar las culturas corporativas. De esta forma, lejos de crear valor, se destruye.
El impacto que tienen las fusiones y adquisiciones en las personas es altísimo, no sólo en los colaboradores de las empresas, sino también en sus múltiples audiencias.
En los próximos años se espera que estos procesos se mantengan en auge, los matrimonios corporativos no paran y los retos en materia de cultura y comunicación serán cada vez más críticos.
Es conocido que la gente se compromete con aquello en lo que cree, por lo tanto, el desarrollo de confianza, credibilidad y comprensión en torno a los procesos de cambio sentará las bases para lograr los objetivos previstos.
El autor es consultor en comunicación estratégica.
