Esta mesa única de diálogo es solo una pantomima más, un nuevo número del “Circo Tricolor”. “A país revuelto, ganancia de corruptos”. “Divide y los mismos gobernarán”. “Robó, pero nos dio”. “Abundancia de botellas, abundancia de candidaturas”. “Yo no quiero entrar en la historia, voy a entrar en la zona del olvido”: esta crisis modifica, por la gravedad de los acontecimientos, todos los viejos eslóganes.
La cifra de precandidatos a la presidencia por libre postulación es de 34, además de un montón de postulantes a diputados, representantes y alcaldes. Abundancia de buenas intenciones, falta de luces largas y de criterio. ¿Por qué? Ninguno puede presentarse como alternativa a la deriva actual que vive nuestra democracia, no hay ninguno capaz de asumir, ahora y de manera urgente, las riendas del Estado.
¿Dónde están los que de verdad pueden hacer algo? ¿Dónde están sus propuestas y su memoria económica que muestre los números con los que vamos a afrontar el futuro que deseamos? Que no nos engañen: quien no diga con datos en la mano cómo va a ser el camino al mañana, no se merece ni un centavo de nuestro presupuesto para financiar sus “sueños” políticos.
No necesitamos una mesa, necesitamos un gobierno nuevo, con luces largas para tiempos críticos, los tiempos que vienen. Basta de parches y de minorías que imponen su tricolor corrupto de años: menos nostalgia de dictadores y caudillos, y más pensar en cómo y cuándo van a volver a clases nuestros hijos, esos que son el futuro, con maestros, no solo bien pagados, sino bien preparados y administrados por un MEDUCA competente, que no se deje comer bibliotecas por polillas mitológicas.
Nos están vacilando, y no vamos a poder aguantar el resto del mandato de mesa en mesa de diálogo y comiendo arroz con tuna. De seguir así, nos esperan muchos años más de vileza y corrupción institucionalizada, y de un desencuentro volátil que nos dará más de un disgusto irreparable.
El autor es escritor.
