MUNDO COMPETITIVO

Sobre la ‘marca país’: Rodrigo Julio Molina Ortega

Utilizada en el marketing y la comunicación para referirse al valor intangible de la reputación e imagen de un territorio –a través de múltiples aspectos–, la marca país es un concepto que expone sus ventajas, a través de productos propios, el turismo, la cultura, los deportes, las empresas y los organismos públicos.

Para los defensores, una buena marca país es el valor añadido a productos etiquetados, como “hecho en Panamá”, además de la atracción de capital extranjero, la captación de mano de obra y su influencia, política y cultural, en distintas partes del mundo.

En consecuencia, numerosos países cuentan hoy con organismos dedicados a mejorar su imagen de marca y a recalcar sus cualidades diferenciadoras.

Así las cosas, el Gobierno panameño debe entender que el mundo cambió–a gran velocidad– y que ahora es el mundo del entorno y de los competidores. Las nuevas propuestas e instrumentos jurídicos para la atracción de inversionistas a Panamá constituyen hoy la forma de defendernos de los ataques financieros y económicos de que hemos sido víctimas, sobre todo, este año.

A finales de la década de 1990, nuestro cuerpo consular debía darle el seguimiento requerido a esa inversión contenida en nuestro presupuesto, ya fuese en Estados Unidos, Suramérica, Europa y Asia, mediante publicaciones en medios impresos, digitales, en las redes sociales y en la televisión para hacer sentir nuestra marca país.

Ahora otra manera de hacerlo sería creando nuevas figuras jurídicas, por ejemplo, estudiar la posibilidad de ofrecer “pasaporte o nacionalidad de conveniencia”, como se hace en Estados Unidos, por un monto de inversión específica en el Banco Nacional.

Sería una buena manera para que los inversionistas adquirieran residencia fiscal en Panamá, para hacer trámites específicos y la posible ejecución de hipotecas navales de otra jurisdicción en la nuestra.

Con la entrada en vigencia del sistema penal acusatorio, es importante dotar de presupuesto adecuado al Órgano Judicial para que le brinde seguridad jurídica a todos los panameños y extranjeros, sin excepción, de manera expedita y eficiente. Además, debemos terminar de construir la ciudad judicial.

Panamá hoy, mañana y siempre, será un país de progreso, y los ciudadanos estamos llamados a hacer que siga creciendo en todas sus áreas. La única manera de salir adelante, frente a los retos que enfrenta el mundo, es proponiendo nuevas iniciativas, en lugar de defendernos de lo que no podemos cambiar.

Para implementar el plan maestro de la marca país, Panamá debe convocar a toda la sociedad; proponer la puesta en ejecución a profesionales, trabajadores, empresarios, industriales, y hacerle llegar el mensaje claro a la clase política, para que dote de presupuesto adecuado a una comisión de independientes, que pueda recomendarlo y ejecutarlo, en corto plazo. Para mañana es tarde.

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