Dentro de un año se realizarán las elecciones generales y gran parte de la oferta electoral -casi ya definida- está conformada por políticos que han gobernado durante los últimos 30 años, sin que hayan resuelto los problemas básicos de la población.
En esas tres décadas, por ejemplo, el PRD ha gobernado tres veces: el panameñismo dos veces y Cambio Democrático (CD) una. Y como consecuencia de las ejecutorias de esos seis gobiernos, los panameños seguimos sufriendo los mismos problemas de siempre.
Allí está el caso del sistema de salud pública. Ninguno de esos partidos ha hecho nada por mejorar la atención; persisten los problemas que impiden que los panameños sean atendidos de forma eficiente; faltan camas hospitalarias y los cuartos de urgencias permanecen saturados; se suspenden las cirugías por falta de insumos, mientras que el desabastecimiento de medicamentos es un problema cotidiano.
Unos 700,000 ciudadanos viven sin acceso a agua potable, mientras otros miles solo tienen agua durante pocas horas del día. Ninguno de esos gobiernos ha servido para resolver el problema de la basura, un tema que se ha tornado crítico en áreas como San Miguelito o la ciudad de Panamá, pero que es un problema que afecta a todo el país. ¡Qué vergüenza que esa sea una prioridad a resolver!
A pesar de la enorme riqueza que se produce en el país, los tres partidos que han gobernado durante los últimos 30 años no han sido capaces de desarrollar un Panamá que produzca empleos formales y productivos para nuestra población. Por el contrario, solo se han dedicado a promover el clientelismo.
Este último quinquenio dirigido por el PRD ha sido un desastre. Se muestran ineptos, sin creatividad, ausentes. Pero los dirigentes de los llamados partidos de oposición no tuvieron el liderazgo -o no quisieron tenerlo-, permitiendo que sus diputados realizaran mismas acciones clientelistas que los miembros del partido en el poder o guardando silencio irresponsable. Allí están los casos de Panama Ports y el contrato de la minera, que aún debe ser aprobado por la Asamblea.
Hoy, esas tres fuerzas políticas quieren gobernar nuevamente y prometen lo que nunca han podido resolver. Es otro engaño más que quieren hacerle al ciudadano.
Si este absurdo no bastara, resulta que dos expresidentes que no resolvieron los problemas básicos que he citado, pretenden engañar nuevamente a la población. Les recuerdo que durante el gobierno de Martín Torrijos, se produjo la mayor inseguridad de los últimos 30 años; inclusive, asesinaron a un alto miembro de su gobierno. Por politiquería no enfrentó la anarquía y corrupción en el sistema de transporte público, produciéndose el mayor accidente de tránsito en nuestra historia y, tal vez uno de los temas más graves por las consecuencias que ha producido a largo plazo, su total desinterés en modernizar el sistema de educación pública. Durante su mandato, el desfile de ministros que iban y venían fue deprimente. Hasta uno quedo preso.
Durante el gobierno de Martín Torrijos se produjo también el envenenamiento con el dietelineglicol y, en vez de que esa tragedia sirviera para transformar a fondo el sistema de salud pública, no tuvo la voluntad política para hacerlo, a pesar de contar con el apoyo de destacados actores del sector que aportaron su tiempo y conocimiento para ayudarle en ese proceso.
Igualmente, dio inicio al proceso de “militarización” de la policía que hoy todos criticamos. Sus supuestos logros, como fue la ampliación del Canal, no fue su decisión sino la de la junta directiva del Canal y su administrador, como entidad independiente. Y, no olvidemos, Odebrecht llegó a Panamá durante la administración de Torrijos con la construcción de lo que la sabiduría popular llamó “la cinta coimera”.
Y qué decir de Ricardo Martinelli, otro que desea o más bien, necesita regresar al poder. Su gobierno ha sido catalogado como el más corrupto de nuestra historia, a pesar de la impunidad con la que sigue paseando su desvergüenza. Su forma de gobernar debilitó la institucionalidad democrática, al comprar diputados, amenazar funcionarios de otros órganos del Estado, entre otras formas de control. Las consecuencias de sus métodos convirtieron a la Asamblea Nacional y el Órgano Judicial en una caricatura.
Pero los siguientes gobiernos, Panameñistas y PRD, no solo no hicieron nada para corregir ese camino, sino que lo profundizaron.
Me propuse hacer este recuento, muy incompleto por supuesto, para recordarle a cada panameño lo ya sucedido. Esto sucedió, porque para ellos su prioridad no fue la gente, sino sus convencionales, su partido y ansias de reelegirse. No hay espacio para el engaño, nuevamente. Recuerden aquello de que ningún tigre se vuelve vegetariano.
El autor es miembro fundador del Movimiento Otro Camino
