Estamos en medio de campañas internas de los partidos políticos, dónde algunas intervenciones son sinceramente deplorables. En estos tiempos de propaganda, necesitamos más política y menos politiquería. La población está cansada de lo mismo; por eso, quizá, le esté dando las firmas a las y los candidatos por la libre postulación para diversificar la propuesta electoral.
Para Aristóteles, la política es la suprema y directiva de las ciencias. “La política... prescribe... qué se debe hacer y qué evitar, el fin de ella incluirá los fines de las demás ciencias, de modo que constituirá el bien del hombre.... Es evidente que es mucho grande y más perfecto alcanzar... más hermoso y divino conseguirlo para un pueblo”. En síntesis, para Aristóteles la política busca el bien del pueblo por encima del individual. Este planteamiento de Aristóteles de hace más de dos mil años goza de plena vigencia. Muchos políticos de turno despojan al Estado para enriquecerse.
La politiquería es en parte la propaganda para manipular al electorado a través de falsas promesas. El clientelismo es su medio para comprar votos, el fin es ganar elecciones a cualquier costo. Por eso, la mayoría hace cosas que jamás haría en su vida. Bailan, comen, cantan, etc.… popularmente para parecerse al pueblo, pero no lo son. Es una simulación. El pueblo tiene su inteligencia intrínseca y hasta el momento no ha repetido gobierno.
Para que un país reverdezca es necesario como mínimo que no haya corrupción, para lo cual necesitamos actores políticos cuya entereza ética esté probada, las instituciones estén robustas y sean partidario de la política y no de la politiquería.
La política es para el bien común, para mejores servicios públicos y condiciones de vida. Necesitamos acabar con la corrupción, las desigualdades y tener una relación metabólica con la naturaleza. La impunidad, las recetas neoliberales y la depredación ambiental atenta contra el bienestar común.
Los ciudadanos tienen que analizar bien su voto. Razonar su elección. Si quieren lo mismo ya saben por quién votar: por los mismos de siempre. No tenemos dudas de que será mejor aquella propuesta política cuyo fin sea el bien común. De eso se trata la política. Priorizar el bien de las mayorías y no necesariamente los intereses de algunos cuantos.
El autor es profesor universitario
