GOLPE DEL 3 DE OCTUBRE DE 1989

¿Por qué se les mató?

Giroldi se rinde ante Noriega, porque este lo convence, cuando los golpista tenían todas las de ganar, si él hubiera cumplido con el plan acordado por un grupo amplio de oficiales con mando de tropas. Fue lo que lo llevó a un desconcierto y aumentó la desconfianza contra él. Giroldi era parte del golpe del 16 de marzo de 1988, y posteriormente arrestó a los golpistas.

Los oficiales líderes visibles del golpe fueron ejecutados por orden de otros, y no de Noriega, ya que temían ser descubiertos. Entre los que se mencionan, supuestamente, el teniente coronel Rafito Cedeño, “Papo” Córdoba, de quien se dice que fue el verdadero autor intelectual de Spadafora.

Por el incumplimiento de Giroldi, ese mismo 3 de octubre se inicia un acuerdo entre ellos para realizar su propio golpe.

Cuando el general Noriega solicita hablar con los líderes golpistas, que se lo llevaron a su oficina, lo que produce un temor en los golpistas no visibles y cometen otro grave error, en vez de ellos seguir el golpe. Deciden matar a los que conocen que eran parte del golpe., los capitanes Gaitán (“Yety”) y “Chalo” (ambos condenados a prisión por esos asesinatos) y otros.

Las 11 ejecuciones fueron realizadas de la siguiente manera. Los primeros fueron llevados al hangar de Albrook como a las 5:30 de la tarde de ese mismo día: los capitanes Ayarza, Tejada y Sandoval, el subteniente Ortega y el teniente Bonilla estaban encapuchados y se dice que en el camino fueron golpeados por tropas que desconocían que su comandante era parte del golpe. Fueron colocados en una forma de círculo esposados a la espalda y con pistolas 9mm asesinados por los capitanes “Chalo” y “Yety” Gaitán -mbos eran parte del golpe-, y otros que dispararon cumpliendo órdenes bajo presión.

El siguiente asesinado fue el sargento de los Doberman, Deóclides Julio, en el patio del Cuartel Central, donde se encontraba arrestado y es sacado de la fila por otro sargento, y lo llevan a una garita al fondo del Cuartel y le disparan en la frente. Los otros dos fueron el sargento Feliciano Muñoz Vega y el subteniente Francisco Concepción.

El siguiente fue el capitán Erick Murillo en la madrugada del 4 de octubre en el hangar de Albrook. Su comandante del Batallón 2000 lo entregó y él mismo era parte del golpe. Tuvo el poder militar para evitarlo; él se lamentó toda la vida de ese hecho.

Le siguió el mayor Moisés Giroldi, en el Cuartel de Tinajita, por el capitán jefe de los Pumas, Heráclides Sucre. El capitán Ramón Díaz también disparó. Siguió el turno del capitán Nicasio Lorenzo, asignado al G-2. Sabía mucho del golpe. Supuestamente fue torturado y asesinado de una manera cruel en la Cárcel Modelo el 5 de octubre.

El autor es dirigente del PRD

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