El primer medicamento dirigido o “target” fue ideado en 2001 para combatir una enfermedad hematológica, la leucemia mieloide crónica. Ese medicamento -un inhibidor de tirosin kinasa llamado Imatinib– tuvo la capacidad de dirigir su ataque al área específica mutada. El beneficio para los pacientes fue muy grande, pues el medicamento generó menor toxicidad y cantidad de fracasos. Además, por ser una terapia oral, aportó la sensación de ni siquiera estar utilizando quimioterapia.
A raíz de esto en el área de la Oncología y Hematología han ido siendo creadas un sin fin de moléculas que a la fecha siguen mejorando sus mecanismos, que en muchas ocasiones, junto a la quimioterapia convencional, logran mejores tasas de éxito. No es de extrañar, así, que cada vez más especialidades médicas se abran a estas drogas en campos como los de la reumatología, la neurología y la gastroenterología.
Los diversos tipos de estos medicamentos tienen en común atacar blancos específicos de la célula como los anticuerpos monoclonales y proteínas de fusión. En otras ocasiones se interponen mecanismos epigenéticos corrigiendo mutaciones sin afectar el propio ADN. Dado su efecto dirigido e inmunomodulador estos medicamentos han sido utilizados para otras enfermedades diferentes al cáncer, pues modulan o suavizan el ataque de nuestro propio sistema inmune o de defensa, alterado por diversas enfermedades.
A esto se agrega la introducción de medicamentos llamados bioespecíficos, que en el campo del mieloma múltiple son capaces de atacar una célula en dos sitios distintos a la vez. Otros avances biotecnológicos incluyen la creación de los CAR-T (chimeric antigen receptor de células T), para combatir incluso múltiples enfermedades como el linfoma, mieloma y leucemia mediante la modificación de los linfocitos propios del paciente con proteínas y virus. Se trata, en breve, de un “medicamento hecho a la medida”.
Muchos de estos medicamentos - ¡ojalá fueran todos! – están disponibles en Panamá, tanto en el sistema de salud público como en el privado, para garantizar una mejor atención a la población. El mensaje es claro: mantengamos la esperanza en los tratamientos médicos, pues la ciencia avanza y hay oportunidad de medicamentos innovadores, siempre guiados en el proceso por nuestros médicos tratantes.
La autora es doctora en medicina, especialista en hematología con enfoque en adultos y adultos mayores para Ciencia en Panamá.
