Estudios contratados por la Cámara Panameña de la Construcción (Capac) demuestran que la industria de la construcción y el mercado inmobiliario atraviesan por un periodo de decrecimiento.
En 2017 se produjo una reducción significativa de los metros cuadrados de construcción con relación a años anteriores, bajaron los niveles de producción de materiales e insumos, se redujo el número de trabajadores ocupados, los préstamos hipotecarios y el financiamiento interino para obras.
Frente a esa realidad nos preocupan otras situaciones que pueden afectar el presente y el futuro inmediato de nuestra industria. Entre otras, la proximidad de un proceso electoral y sus consecuencias económicas, el nuevo salario mínimo recientemente aprobado y las pretensiones económicas y salariales contenidas en el pliego de negociaciones de la nueva convención colectiva Capac-Suntracs.
No hay duda de que el incremento del salario mínimo traerá como consecuencia un incremento en los costos finales de las obras, lo que incidirá en el aumento del desempleo en una industria de la que dependen 180 mil trabajadores directos y 120 mil indirectos.
El salario mínimo de la industria de la construcción es el más alto de América Latina, comparado con Centroamérica, el Caribe e incluso Colombia y Chile.
En el caso de Panamá, si el salario no va de la mano de la productividad, se traduce en mayores costos en la construcción, lo que lleva a una pérdida de competitividad a nivel regional.
Al tema del salario se suma el constante incremento de requisitos en los trámites para el inicio y entrega de nuevas obras, la excesiva burocracia y la política restrictiva de uso de suelo adoptada por el Municipio de Panamá.
Debe tomarse en cuenta que la industria de la construcción depende de muchas variables económicas. El comportamiento macroeconómico impacta directamente sobre esta industria. La situación de la Zona Libre de Colón y del comercio en general, tiene un efecto directo en el resto de la economía. Si hay una caída en el empleo en general, sin duda su impacto se verá reflejado en la construcción y el mercado inmobiliario.
Cuando el ciudadano percibe que hay un proceso económico inestable, restringe sus compromisos y se reduce la confianza del consumidor.
Esa realidad obliga a la industria de la construcción a mantener esfuerzos sostenidos para solventar todo aquello que afecte el estado saludable de la economía, las nuevas inversiones, la creación de nuevos puestos de trabajo y, en consecuencia, la capacidad adquisitiva de los panameños, como factor determinante del mercado inmobiliario. Hay que resaltar que el objetivo final de nuestra industria es el comprador. Debemos garantizarle que cuente con la capacidad adquisitiva y el crédito requerido. En ese proceso están involucrados el comercio y el sector público, porque a la sociedad en su conjunto le resulta vital asegurarse de que los incrementos de costos no se trasladen al comprador, porque afecta sus posibilidades adquisitivas.
En la Capac realizamos esfuerzos para sacar a la industria de la construcción del estado actual de decrecimiento. Eso demanda revisar los costos de construcción, las oportunidades del mercado, para darle sostenibilidad a nuestra industria con el respaldo de nuestros agremiados. Consideramos que la fórmula es costos más mercado, igual sostenibilidad.
Como gremio de la construcción, recurrimos a procedimientos prácticos que faciliten el incremento de la productividad, aplicar métodos constructivos modernos, emplear materiales más eficientes, modernizar los esquemas de administración de las empresas y las obras y revisar cualquier elemento que permita establecer una relación razonable de costo-beneficio, entre los salarios que perciben los trabajadores y el rendimiento de la mano de obra.
En lo que corresponde al sector público, demandamos reglas del juego claras, estables y oportunamente consultadas, como una fórmula para el incremento de las inversiones nacionales e internacionales; públicas y privadas que reclama el país.
La Capac buscará en todo momento mantener un balance adecuado en las relaciones entre el sector público, como regulador y facilitador de la industria de la construcción, y el sector privado como generador de empleo y motor del desarrollo económico y social.
A pesar de que las perspectivas actuales no son las más halagüeñas, tenemos la certeza de que, como gremio de la construcción, encontraremos las fórmulas para revitalizar el mercado y renovar sus expectativas hacia mejores resultados.
La Capac continuará ejerciendo su liderazgo indiscutible en la industria de la construcción, estimulando a sus agremiados para mantener la confianza en el futuro del país y robusteciendo el compromiso de trabajar por Panamá.
El autor es presidente de la Cámara Panameña de la Construcción (Capac).
