Creo que como antes escribí, un historiador le preguntó, en la década de los 50 del siglo pasado, a Chou En Lai, uno de los principales pilares de la Revolución Comunista en China, su opinión sobre la Revolución Francesa de 1789. Chou contestó que todavía era muy pronto, (habían pasado más de 150 años), para tener una respuesta correcta. Hago esta observación porque han visto la luz muchos escritos tratando de analizar los resultados de las pasadas elecciones del 5 de mayo. Para esto se necesita que asumamos una distancia histórica, lejos de las pasiones del momento.
Sin embargo, a riesgo de equivocarme, se pueden intuir algunas conclusiones. Pienso que si Lombana hubiera desarrollado una mejor campaña política hubiera tenido la capacidad de mostrar mejores resultados. Aparte de esto, habiendo, por lo menos, varios candidatos que dividirían el voto no comprometido (Martin, Roux, etc.), le daban la ventaja al ganador: Mulino.
Estas Elecciones, en sus resultados, fueron bastante controvertidas ¿Por qué? En el voto hacia los diputados, alcaldes, etc., fueron a los candidatos independientes. Unos 20 nuevos diputados ingresarán a la Asamblea (lo que pronostico, se convertirán en un dolor de cabeza para Mulino). En particular 11 de estos diputados poseen una edad de menos de 36 años, con todo lo que eso implica.
Si gran parte del electorado apostaba a un Candidato Independiente, ¿cómo resultó ganador el Señor Mulino, el avatar de Martinelli? Fue un voto castigo? No cabe duda que Martinelli mantiene un gran arraigo en gran parte de la población, sobre todo popular. Sus años de gobierno fueron de bonanza económica gracias a la construcción de múltiples Obras, etc., etc.. A eso hay que sumarle que gran parte del pueblo, a pesar de incontables pruebas, lo visualizan como un mártir, un perseguido político, víctima de la clase que tradicionalmente detenta o detentaba el control político del país. Este fenómeno político-electoral no es nada nuevo: en Colombia Álvaro Uribe, después de dos periodos como presidente de la República, ungió a Santos como su sucesor. Lo mismo hizo Chávez con Maduro, etc. Pero en muchos casos, una vez que estos candidatos asumieran el poder, se olvidaron de quienes hicieron posible su elección. Pronostico que, con lo poco que sé de su perfil psicológico, el presidente Mulino no va a ser sombra de nadie, y menos un mero títere. Si bien ganó la presidencia, no por méritos propios, espero que se la gane ejerciéndola como un buen, presidente.
Considero que es bueno que en la Asamblea hayan sido elegidos algunos, con todo respeto ,“dinosaurios”. Sobrevivir en el tejemaneje del Órgano Legislativo no es nada fácil. Manejar Comisiones, buscar alianzas para poder pasar las nuevas propuestas, etc. requieren de una habilidad que, los que tienen experiencia, pueden ilustrar a los nuevos.
Aspirar a lograr cambiar en unos pocos años con toda la corrupción, prebendas, sobornos e influencias es una Utopía. Somos como los hijos de Israel, que al abandonar Egipto, no estaban preparados para entrar en la Tierra Prometida. Deambularon por 40 años en el desierto de Sinai, y se conocen como la “Generación del Desierto”. Ojalá podamos forjar una nueva Generación que, por lo menos, nos supere en un verdadero civismo.
El autor es licenciado en Relaciones Internacionales
