CRÍTICA SOCIAL

No hay mejor país sin educación

¿Por qué la población no se manifiesta, de forma contundente, a la hora de exigir un alto a la corrupción, un apoyo incondicional a la educación y una mayor equidad en un país con tantas riquezas y posibilidades?

La falta de una educación comprometida y de calidad, sobre todo en ética y valores, además del permanente mal ejemplo de las autoridades, son algunos de los elementos que alimentan ese desinterés. Se te educa, pero a no cuestionar, mostrándote que si lo haces tendrás problemas; se te crean, simultáneamente, ilusiones como certezas vendiéndote ideas tales como: “pronto estarás en la ‘papa’ así que no digas nada, cuando te toque a ti, no te gustará que te señalen”.

Y empezamos a basarnos en el número soñado que te inunda de optimismo para aquel sorteo que nunca ganarás y en obtener todo fácil y sin importar cómo. Estas actitudes se repiten hasta que se hacen normales, cayendo suavemente en la trampa del “juegavivismo”, convirtiéndonos en oportunistas, de esos que solo señalan la corrupción cuando no están en el partido que gobierna.

Estas cosas impiden una respuesta enérgica frente a las dolencias de esta patria, la falta de una educación integral estáíntimamente ligada a quienes nos dirigen. Vemos entonces cómo aquellos que se jactan de luchar por la justicia y la libertad son los responsables de que esta esté tirada al abandono, aumentando la apatía, cegando a los gobernados y por ende beneficiando a la corrupción.

Mientras muchos docentes  hacen lo imposible por educar, la realidad con que se topan los estudiantes allá afuera los deforma, o en el mejor de los casos, mediatiza, creando una sociedad sin valores. Y mientras se levantan grandes obras, siguen las escuelas rancho en medio de una lluvia de corrupción y sin señales de liderazgo, ¿cómo exigir civismo en estas condiciones?

La impunidad, la lentitud y negligencias en el Órgano Judicial, una Asamblea Nacional que está con Alicia en el País de las Maravillas y una enorme desigualdad social, así vivimos hoy día y lo asumimos con toda normalidad, precisamente por la falta de una verdadera formación.

Está claro que la educación está cada vez más lejos de nosotros y que al parecer ha ido quedando en manos de quienes se benefician de esta situación. La ignorancia, la falta de criterio y de valores fomentan la delincuencia. Este es un tema para la reflexión, no solo durante el mes de la patria, para todos los días.

Ojo, que no se nos escurra  la República entre los dedos.

El autor es ciudadano.


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