Exclusivo

Mejor que una resolución de nuevo año

Muchos de nosotros, al final del año, hacemos una lista, al menos mental, de las cosas que vamos a cambiar o mejorar en los siguientes 12 meses: hacer ejercicios, bajar de peso, pasar más tiempo con los hijos, etcétera. Desafortunadamente, muchas veces la fuerza de voluntad para ejecutar esas acciones dura menos que los tamales que pusimos en la refri y que sobraron de las fiestas . Y cuando uno lo piensa detenidamente, el paso de un año a otro es una convención o un arreglo totalmente externo a nuestra psiquis. La persona un poco perezosa, glotona o descuidada que se acuesta a dormir el 31 de diciembre (o en la madrugada del día siguiente), es exactamente la misma que se despierta el primer día del nuevo año. Quizá con algo más de dolor de cabeza por los desarreglos del día anterior. Por ello, y después de muchas listas y resoluciones no cumplidas, creo que es más práctico realizar un análisis o revisión de lo que uno hizo durante el año, que simplemente prometerse objetivos o metas con poca probabilidad de éxito.

El escritor Sahil Bloom sugiere una serie de preguntas claves para examinar nuestro accionar en el año viejo. En primer lugar, es importante reflexionar sobre las actividades que generaron energía positiva y entusiasmo en nuestra vida. Es importante incluir una buena dosis de esas actividades constructivas en nuestro plan para el nuevo año. En mi caso, por ejemplo, el escribir artículos de opinión, como éste, fue muy satisfactorio. Me obligó a leer, investigar y escribir de temas dentro y fuera de mi ámbito de experiencia y formación. El próximo año voy a aumentar la frecuencia de éstos en la medida en que mi trabajo me lo permita.

Otra pregunta esencial es cuáles fueron los mayores aciertos y desaciertos. Cómo puedo multiplicar esas acciones que condujeron a los aciertos y evitar aquellas que contribuyeron a los desaciertos. En este renglón es importante poder tener una buena dosis de autocrítica y ser honesto con uno mismo.

Quizá analizar esta pregunta con alguien cercano y de confianza puede ayudarnos a descubrir lo que solos no podemos. Pero no vayan a hacer como un amigo, quien me comentaba que este año había pasado muchas horas frente al televisor viendo series de Netflix, sin poder compartir tiempo de calidad con su suegra. Por ello, me decía él, que había decidido, para el año entrante, suscribirse también al servicio de Amazon Prime Video y así mejorar las cosas.

Señala Bloom que es importante preguntarse qué cosas no realizamos por temor: cómo te hubiera beneficiado o qué ventajas hubiese aportado el realizarlas y cómo te ha afectado el no realizarlas. De esta reflexión probablemente podrás deducir si vale la pena emprender nuevamente esas acciones. Es también importante identificar a las personas que son un impedimento para tu crecimiento personal o profesional, o que te alejan de las metas que quieres lograr. En el 2023 hay que evitar a esas personas como al coronavirus en el 2020. De igual forma, aquellos que te inspiran, que te apoyan y a los que tú aprecias debes tenerlos cerca y ser agradecidos. Como dijo el monje David Steindl: “No es la felicidad la que nos hace agradecidos; es la gratitud las que nos hace felices”.

Y en esta época de excesivo tribalismo, extremismo y fanatismo, es importante también pensar sobre qué cosas cambiaste en tu manera de pensar. Las cosas que creías que eran de una forma y resultaron ser de otra. Hay que abrazar la flexibilidad de pensamiento, aceptar que no es posible estar en lo correcto todo el tiempo. Que otros pueden tener la razón. Decía Mark Twain, muchas veces " lo que te mete en problemas no es lo que no sabes, sino lo que estás seguro que sabes y simplemente no es así”.

Finalmente, hay que pasar revista mental a las cosas que aprendiste durante el año e ir pensando en cuántas más vas a aprender en el siguiente. Albert Einstein escribió que el crecimiento intelectual empezaba al nacer y terminaba al morir y dijo también que cuando dejas de aprender, empiezas a morir.

Así que para el nuevo año, es importante incluir alguna meta que incluya aprender, estudiar y poner a trabajar la mente. A lo mejor resulte más fácil aprender algo nuevo que cumplir con esa dieta que, afortunadamente y según las estadísticas, sólo nos tortura los primeros días de enero. Por cierto, ¿alguien ha visto los tamales que dejé en la refri?

¡Felices fiestas y feliz año!

El autor es médico, especialista en enfermedades infecciosas


Última Hora

  • 17:10 El Tottenham ficha a Sandro Tonali procedente del Newcastle Leer más
  • 16:38 Ronaldo: ‘Ojalá no sea mañana mi último partido en el Mundial’ Leer más
  • 16:12 Pogacar se impone en Les Angles y arrebata el liderato a Vingegaard Leer más
  • 12:38 Onda tropical número 20 ingresa a Panamá y el Imhpa mantiene aviso de vigilancia por fuertes lluvias Leer más
  • 10:50 Cómo un país europeo consiguió derrotar un ciberataque contra sus hospitales gracias al lápiz y al papel Leer más
  • 05:01 Cepanim: del 7 al 9 de julio el MEF entregará certificados a quienes les reprogramó la cita Leer más
  • 05:00 El MOP pone la mira en el Yates y Pesca, pero la AMP les extiende una concesión Leer más
  • 05:00 Hoy por hoy: ¿Espacio público o club privado? Leer más
  • 05:00 En Panamá, casi cuatro de cada 10 niños tiene sobrepeso u obesidad Leer más
  • 05:00 Natalia Hernández De León, la panameña que encontró su camino hacia la División 1 de Estados Unidos Leer más