Cuando en las décadas del 70 y 80 se producía arroz en Penonomé (este distrito llegó a ser granero nacional, gracias al sistema de riego de los Llanos de Coclé, implementado en aquella época por el general Omar Torrijos); ganado vacuno en Antón; sal y azúcar en Aguadulce; naranja y limones en La Pintada; cebolla y tomate en Natá y parte de Olá, en la provincia de Coclé se respiraba un olor a tierra fresca, revoloteada por los pájaros, detrás de los tractores, en busca de insectos removidos por los arados, remembranzas que difícilmente se pierden en nuestras memorias.
Todas las actividades agrícolas descritas han marcado grandes logros en los hombres del campo, lamentablemente en la actualidad no vemos ni las sombras de lo que eso significó, gracias a la actual política agropecuaria, ya conocida y totalmente desvinculada del verdadero sentimiento laborioso de los coclesanos, lo cual se proyecta de igual manera a todas las zonas productivas del país.
En Natá, se incursionó en la siembra de tomate gracias en gran parte a un extranjero visionario llamado German Gnaegi, llegado de suelo suizo, quien impulsó el mencionado cultivo, dándole un auge importante a ese distrito, posicionándolo como zona productiva e industrial de importancia nacional en aquella época.
Así mismo, recordamos a Piropo, un personaje vernacular de esta zona, el cual se hizo famoso al pintar en su carro la frase “Mayo vuelve”, haciendo alusión a la época en la que llegaba la cosecha del tomate y por ende las ganancias de tan laborioso esfuerzo. Y es que, a excepción de mayo, por aquella región se pasaba, como decimos los panameños, el “Niágara en bicicleta”, nadie se acordaba de los lugareños hasta mayo, cuando sí valía Piropo.
Paradójicamente y en otras proporciones, eso nos pasa a los panameños cada cinco años, cuando se acercan las elecciones generales; comienzan los políticos, sobre todo los que ostentan el poder, a hacer promesas, a pesar de haber pasado su periodo, con la intención de seguir aprovechándose de las arcas estatales, como lo detallan los reiterados titulares de medios de comunicación, tal es el caso de alertas de corrupción a los diputados, tan mencionadas en estos días: caso de aportes económicos a federaciones deportivas vinculadas a los mal llamados “padres de la patria”, las denuncias formalmente hechas por el Contralor sobre las planillas 172 y 080, en fin, la inmensa cantidad de actos de nepotismo, despilfarros en viajes tanto del poder legislativo como del ejecutivo, promesas no cumplidas, como cero letrinas, agua potable para toda la población, caminos de producción, una constituyente paralela, en total fueron 65 promesas del actual gobierno, de las cuales el pueblo no ha visto ninguna cumplida a cabalidad.
Pero el soberano es sabio, el momento de la cosecha se acerca y tendrá que escoger, entre seguir viviendo de vanas promesas o esperanzarse en nuevos rumbos, para un pueblo agotado por los abusos, excesos e ignominias profesadas en la actualidad, por los que ostentan el poder.
El autor es ingeniero agrónomo